Para el líder indígena, «el tema de fondo» del conflicto es «una rebelión frente al sometimiento y la explotación económica, la opresión política y el alineamiento cultural».
«Hemos despertado, y es un movimiento imparable. Vamos hacia la liberación», manifestó en alusión a la presión popular en las calles en demanda de la nacionalización del gas y el petróleo.
El jefe del MAS cree que los otros dos asuntos que se reclaman, la convocatoria a una Asamblea Constituyente y un referendo autonómico, han sido malinterpretados. «Frente a la Asamblea Constituyente, que es una propuesta que forma parte de una agenda nacional, la oligarquía cruceña quiere imponer una agenda departamental con el tema de la autonomía», dijo en referencia al empresariado del pujante departamento de Santa Cruz.
Nacido hace 45 años en la pequeña comunidad andina de Orinoka, en Oruro, para este hombre soltero y con dos hijos, que vive rodeado de pasquines del MAS y de la Whipala, la bandera tricolor de la nación andina, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son también responsables de la crisis porque «imponen políticas de hambre y miseria, de saqueo y privatización». La salida a la actual coyuntura pasa por «refundar la nación» mediante una Asamblea Constituyente que incorpore a los indígenas de manera efectiva en la conducción del gobierno.
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