19 de julio 2004 - 00:00

Bolivia sensata: gano el "si" a exportar gas

Los bolivianos evitaron ayer caer en un verdadero suicidio económico. Eso habría pasado si, tal como proponían la extrema izquierda y los movimientos indigenistas, la mayoría de la población votaba por el «no» en el referéndum energético, sobre todo en la crucial pregunta 5, lo que habría quitado al gobierno la autorización para exportar gas, algo que hubiese perjudicado con fuerza a la propia Bolivia y a una Argentina dependiente hoy de ese recurso. Finalmente, una mayoría clara votó por el «sí» en esa moción, un aval que fue todavía más contundente en las preguntas relativas a dar al Estado un mayor control de los recursos energéticos del país. En otro dato positivo de la consulta, los grupos piqueteros y violentos no lograron su propósito de alterar la normalidad de la votación, que constituyó un fuerte aliciente para que el presidente Carlos Mesa pueda completar su mandato hasta 2007.

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa (derecha), consideró el referéndum de ayer por el gas un éxito debido a su elevado índice de participación. La población indígena acudió masivamente a votar a pesar de los llamamientos de grupos extremistas a un boicot (izquierda).
El presidente de Bolivia, Carlos Mesa (derecha), consideró el referéndum de ayer por el gas un éxito debido a su elevado índice de participación. La población indígena acudió masivamente a votar a pesar de los llamamientos de grupos extremistas a un boicot (izquierda).
La Paz (AFP, Reuters, ASN, EFE) - El gobierno boliviano de Carlos Mesa obtuvo ayer un decisivo respaldo de la población a su política energética, al triunfar las propuestas oficiales por amplio margen en un referéndum de carácter obligatorio y vinculante, según proyecciones de encuestas y los primeros datos oficiales. El mandatario obtuvo un rotundo aval para recrear una empresa energética pública y recuperar la propiedad estatal de combustibles «en boca de pozo», y un claro apoyo, aunque algo menos contundente, para habilitar al gobierno para la exportación de gas, un aspecto clave para la Argentina.

«Ha ganado el 'sí' en porcentajes que se acercan a 90%, y que superan largamente 50% en el peor de los casos», dijo anoche Mesa en un mensaje al país. Según la estimación de canales de TV y los datos oficiales difundidos hasta los primeros minutos de hoy:

• Entre 64% y 67% habría contestado «sí» a la derogación de la Ley de Hidrocarburos promulgada por el derrocado presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y entre 12% y 13% habría contestado «no». El resto habría optado por el voto en blanco y la anulación, que no son válidos para el cómputo final.

• Setenta por ciento habría contestado afirmativamente a que el Estado recupere la propiedad del combustible «en boca de pozo» -lo que permite medir la producción, actualmente es propiedad «bajo tierra»-, contra 9% que habría contestado «no».

• Cerca de 65% habría aprobado la creación de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales en condiciones de competir con las privadas, en tanto que 11% se habría opuesto.

La opción afirmativa a las tres primeras preguntas fueron respaldadas por el dirigente cocalero de izquierda moderado Evo Morales, apoyo que negó para las dos últimas
, lo que explica números más atenuados para las siguientes dos cuestiones:

• Al menos 45% apoyaría utilizar el gas como prenda de negociación para negociar con Chile una salida al Pacífico, mientras que entre 26,9% y 30% habría contestado «no».

• La mitad de los electores habría contestado «sí» a la propuesta de
que Bolivia exporte gas y eleve, con estricto respeto de los contratos firmados con vigencia de hasta 36 años, la carga impositiva y de regalías hasta 50% de lo producido, por encima de 18% fijado como techo por Sánchez de Lozada. El 22% se habría opuesto a esta pregunta.

La rotunda victoria de las propuestas oficiales, que dan un gran respaldo político a Mesa, fue celebrada por la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia
, de Roberto Mustafá, quien afirmó que «ya no hay excusas para no exportar gas. Si el gas no se exporta, el país corre serio riesgo de inviabilidad económica». Con este análisis coincidió «The New York Times» que, en un editorial del sábado, calificó como un «suicidio económico de los pobres» si triunfaban las posturas radicalizadas, como la del dirigente aymará Felipe Quispe, que pretende la confiscación y expropiación.

• Impetu democrático

En los días previos a la consulta, un amplio abanico de organizaciones indigenistas, mineros, campesinos y grupos de extrema izquierda, había amenazado con acciones violentas para impedir la realización del referéndum, que finalmente quedaron reducidas a incidentes aislados. «Ninguno de los nubarrones ni las tormentas que se anunciaron pudieron frenar el ímpetu democrático de una nación entera», declaró Mesa, exultante. En la localidad de El Alto apedrearon a veedores de la OEA, pero los mismos pobladores se encargaron de abortar la agresión.

Los bolivianos acudieron masivamente a las urnas, según fuentes de la Corte Nacional Electoral, aunque proyecciones privadas estimaban una concurrencia de 40%. Estaban convocados
4,5 millones de ciudadanos -sobre 8,7 millones de habitantes-. La riqueza del gas y el petróleo de Bolivia es actualmente explotada por empresas de Francia, España, Brasil, la Argentina, Gran Bretaña, Estados Unidos y Corea del Sur.

Bolivia posee 54,8 trillones de pies cúbicos de gas natural, el segundo mayor reservorio de América del Sur, detrás de Venezuela.
Su PBI alcanza 20.880 millones de dólares anuales, y las exportaciones totalizan 1.496 millones. Es uno de los países más pobres y desiguales de América latina, con un desempleo en torno a 20%, según datos extraoficiales.

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