En la caída, el helicóptero explotó y dos de sus ocupantes fallecieron, mientras que otros dos resultaron heridos y fueron rescatados de entre los restos.
Traficantes de drogas abatieron a un helicóptero de la policía en Rio de Janeiro el sábado, matando a dos policías; diez supuestos miembros de bandas también murieron en último estallido de violencia en la ciudad.
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Los disturbios, en los que según las autoridades ocho autobuses fueron incendiados por presuntos traficantes y seis oficiales de policías resultaron heridos, ocurren a sólo dos semanas de que se escogió a la ciudad brasileña para organizar los Juegos Olímpicos 2016, pese a los temores por sus altos niveles de violencia.
El helicóptero, en el que viajaban seis funcionarios de la policía, cayó cuando su piloto recibió un disparo en la pierna mientras sobrevolaba la favela Morro dos Macacos, en la zona norte de la ciudad, donde la policía acudió a un tiroteo entre bandas rivales, dijo a Reuters el comandante Oderlei Santos, de la policía militar.
A pesar de estar herido, el piloto consiguió aterrizar la nave en una cancha de fútbol pero el aparato estalló en llamas poco después, provocando la muerte de dos policías y dejando heridos a los otros cuatro miembros de la tripulación -entre ellos al piloto-. Uno está grave.
Los diez supuestos traficantes murieron a manos de la policía y en la balacera entre los grupos rivales, y cuatro residentes fueron heridos por balas perdidas, informó la policía.
El secretario de seguridad del estado de Rio de Janeiro, Jose Beltrame, dijo que los miembros de las pandillas incendiaron un total de ocho buses en la zona norte, en un aparente intento de distraer la atención de las fuerzas de seguridad.
El sitio de internet de la cadena O Globo, que mostró imágenes del helicóptero destruido y de varios autobuses en llamas, citó a testigos que dijeron que cerca de 15 hombres con máscaras y armados le habían ordenado a los pasajeros salir de un bus antes de incendiarlo.
O Globo dijo que al menos cinco autobuses públicos fueron quemados en la favela de Jacarezinho y que parte de una escuela en Morro dos Macacos también fue incendiada.
Fuerzas de seguridad dijeron que la situación ahora estaba bajo control y que 3.500 miembros de fuerzas de seguridad habían sido destinados a reforzar las áreas afectadas y para capturar a los criminales.
"Pondremos todos nuestros esfuerzos en responder a estas acciones criminales", dijo Mario Sergio Duarte, comandante general de la policía militar de Rio, durante una rueda de prensa.
La ciudad, al lado del mar y en donde habitan seis millones de personas, es una de las más violentas del mundo, con enfrentamientos casi todos los días entre la policía y bandas fuertemente armadas, que controlan muchas de las casi 1.000 favelas que rodean Rio.
Funcionarios le restaron importancia a los problemas de seguridad de la ciudad durante su exitosa apuesta para los Juegos Olímpicos del 2016, diciendo que la violencia podría ser controlada durante los principales eventos y prometiendo aumentar el control del estado en más favelas
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