Brasilia - Brasil postergó de mayo para septiembre próximo sus metas de vacunación contra el coronavirus de los grupos prioritarios, a raíz de los atrasos en la adquisición de insumos y de dosis, mientras que el efecto del confinamiento en las principales ciudades comenzaron ayer a reflejar una reducción del colapso hospitalario.
Brasil corre a septiembre meta de vacunación de grupos de riesgo
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El cambio en el plan de vacunación fue anunciado por el ministro de Salud, Marcelo Queiroga, quien desmintió así a su antecesor, el general Eduardo Pazuello, que había prometido la inmunización de los grupos de riesgo o prioritarios para mayo.
Según Queiroga, son 78 millones las personas que integran los grupos prioritarios que no podrán ser inmunizados hasta septiembre. “No haber alcanzado la meta de los 78 millones se debe al atraso de entrega de vacunas en todo el mundo y a aspectos regulatorios. No vamos a poner vacunas que no estén autorizadas por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa)”, dijo.
Sin embargo, el funcionario no presentó un nuevo cronograma de vacunación, algo que fue reclamado por el Supremo Tribunal Federal, la máxima corte del país, a pedido de entidades médicas y políticos opositores.
Brasil vacunó hasta el momento a 37,8 millones de personas contra el covid-19, de las cuales 27,17 millones de personas (el 12,83% de la población) recibieron la primera dosis y 10,71 millones (el 5,06% de la población) las dos.
Actualmente, el país tiene a disposición unas 53 millones de vacunas, el 85% de ellas de la CoronaVac, del laboratorio chino Sinovac fabricada con principio activo importado en el estatal Instituto Butantan de San Pablo, la mayor fábrica de vacunas del Hemisferio Sur.
Mientras que el resto son de AstraZeneca, producida de la misma forma en el laboratorio federal Fiocruz. Brasil superó los 380.000 muertos por la enfermedad del nuevo coronavirus tras registrar 3.472 fallecidos el miércoles.
Las principales regiones del principal socio comercial de la Argentina impusieron entre tres y cinco semanas de confinamiento y se mantiene el toque de queda nocturno, pese a la negativa del Gobierno federal a estas medidas.
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Se trata de una posición personal del presidente Jair Bolsonaro que contradice la recomendación de los científicos y secretarías de Salud de los estados, tanto de derecha como de izquierda.




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