2 de febrero 2007 - 00:00

Brasil: el Congreso debutó con dura pelea oficialista

Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El diputado Arlindo Chinaglia, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), fue elegido anoche presidente de la Cámara baja brasileña, tras derrotar en un sugestivo duelo fratricida al comunista Aldo Rebelo, perteneciente también a la coalición del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Horas antes, los 513 diputados y 81 senadores habían dado inicio a la 53ª Legislatura de un Congreso de reputación empobrecida, después de los escándalos de corrupción que lograron la destitución de algunos de los integrantes de la Legislatura saliente. Según el sitio «G-1», del grupo Globo, uno de cada siete diputados que asumieron ayer enfrenta investigaciones judiciales.

Rebelo, de 50 años, ministro de Lula antes de ser nombrado presidente de la Cámara en 2005, intentó mantener su cargo, pero fue derrotado por Chinaglia, su principal adversario.

Obligado a ir a una segunda vuelta, Chinaglia, de 57 años, obtuvo 261 votos, frente a 243 para Rebelo. En la primera vuelta, Chinaglia había conseguido 236 votos, menos de los 257 necesarios para liquidar el pleito, frente a 175 para Rebelo y 91 para el opositor socialdemócrata Gustavo Fruet.

Este último, el tercero en discordia, es el representante de una corriente suprapartidaria preocupada por la degradación de la imagen del Congreso. Su candidatura fue lanzada tras la fuerte reacción popular contra una tentativa de los legisladores de duplicarse el salario.

  • Proyectos en peligro

    Durante la jornada, el jefe de Estado se había abstenido de pronunciarse a favor de Chinaglia o Rebelo, y minimizó el riesgo de que la disputa dejase heridas graves en su coalición.

    Una fractura en su mayoría parlamentaria podría comprometer votos de proyectos legislativos clave, empezando por los de su Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), lanzado la semana pasada para reactivar la economía y con inversiones previstas por 235.000 millones de dólares en cuatro años.

    El jefe de la Cámara es el segundo en la línea sucesoria, después del vicepresidente. Tiene el poder de definir los temas que deben ser votados, lo cual lo convierte en una figura clave para el avance de los proyectos del gobierno. También es quien acepta o rechaza eventuales pedidos de « impeachment» del jefe de Estado.

    En el Senado, el presidente saliente, Renan Calheiros, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado de Lula, fue reelegido con 51 votos contra 28 del opositor José Agripino Maia, del Partido del Frente Liberal (PFL).

    Lula, que inició su segundo mandatoel 1 de enero, aún no nombró a sus ministros, en espera del desenlace de las votaciones en el Congreso. La elección de la Cámara le permitirá verificar el comportamiento del PMDB, un aliado clave pero conocido por sus divisiones internas, que declaró su apoyo a Chinaglia.

    En las elecciones de octubre, el PMDB se convirtió en la primera bancada de la Cámara, con 89 escaños, y es también la primera en el Senado, con 20 bancas. El PT eligió 83 diputados y 11 senadores. El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, consiguió 66 escaños de diputados y 13 de senadores, y el PFL 65 diputados y 17 senadores.

    Apenas 3% de los brasileños cree que los diputados y senadores defienden los intereses del país, y 52% dice que sólo uno de cada diez tiene una actuación correcta, según una encuesta del instituto Ibope publicada el fin de semana por la revista «Veja».
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