Brasil: la cuenta regresiva se llenó de incógnitas y tensión
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Pero esa idea petista tiene motivos. Otro analista político, Thiago de Aragao, le dijo a este enviado que "una gran mayoría de los votos de Aécio irían a Marina en el segundo turno. El elector de Aécio es naturalmente anti-Dilma. Aunque no tenga una gran admiración por Marina, en general, ese elector entiende que 'cualquier cosa es mejor que Dilma'".
Mientras, horas antes del debate que se desarrollaba al cierre de esta edición para captar al remanente 7% de indecisos, abundaron los cruces duros entre los tres.
Rousseff ofreció un "Gobierno nuevo, de ideas nuevas", consciente de que lo que mostró en los últimos cuatro años no alcanza para encantar a los brasileños. Pero Marina, siempre de modos suaves, esta vez se calzó los guantes y le mandó decir en su último spot televisivo que "miente quien dice que no sabía que había robos en Petrobras, miente quien dice que no sabe lo que está pasando con la corrupción en este país".
Neves, el preferido de los mercados, también tocó esa cuerda y le reclamó a la mandataria que explique su rol en esos escándalos. Imposible que no se anticipara una batalla campal en los estudios de Globo.
Mucho y muy importante se juega en estas elecciones. ¿Logrará el PT prolongar hasta los 16 años su permanencia en el poder? ¿Cómo hará Brasil para relanzar su crecimiento, mediocre en la era Rousseff? ¿Con mayor intervención estatal, con orientación del crédito por parte del Gobierno, con fortalecimiento del mercado interno? ¿O, como propone la oposición, con recortes del gasto, reformas estructurales, desregulación y apertura comercial? En el medio, ¿qué pasará con el gran legado de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma, esto es la inclusión a gran escala, el hambre (casi) cero, la mejora impactante de los indicadores sociales, el ascenso de 40 millones de personas al consumo y la clase media?
Hay claramente en juego dos modelos. Consultado por este diario acerca del dilema entre mercado interno y apertura comercial, Carlos Eduardo Abijaodi, director de Desarrollo Industrial de la poderosa Confederación Nacional de la Industria (CNI), entregó una respuesta que da qué pensar. "Si no hay reformas en Brasil, ni el mercado doméstico se va a mantener. El propio Gobierno sabe que no se puede mirar sólo al mercado doméstico, que éste, sobre todo si pierde el de la Argentina, que se está reduciendo, no sustenta nuestra industria, ni trae innovación, ni tecnología, ni inversión, ni agrega nada. Tiene que haber una transformación de Brasil".
Pero también hay mucho en juego para la región. ¿El resultado será el anticipo de un mantenimiento o de un reflujo del ciclo progresista en la región, que comenzó, al menos en lo más importante, con el triunfo de Lula en octubre de 2002? Y con respecto al Mercosur, ya lo dijimos, tanto Marina como Aécio asumen como propia la propuesta empresarial de deshacer la unión aduanera y convertirla en una simple zona de libre comercio. "Hasta donde podamos ir juntos iremos, pero no podemos permanecer atados si hubiera, por ejemplo, acuerdos bilaterales con algunas regiones del mundo", dijo ayer mismo Neves en Río de Janeiro. ¿Habrá que resignarse nomás a un Mercosur bonsái, en el que la Argentina perdería el acceso preferencial a un mercado de 200 millones de habitantes?
Más de 142 millones de brasileños están llamados a votar el domingo en urnas electrónicas. Elegirán presidente y vicepresidente. Al total de los 513 diputados federales y a 27 de los 81 senadores. A los 27 gobernadores y a los parlamentos estaduales. Comienzan a definirse cosas importantes y profundas. A ajustarse los cinturones.
(*) Enviado especial a Brasil




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