Más de 115 millones de brasileños decidirán el domingo si consagran presidente a un socialista, por primera vez en la historia del país. Según las encuestas, el líder histórico del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio "Lula" da Silva, llega a los cruciales comicios con una muy amplia ventaja sobre sus competidores y rozando la mayoría necesaria para triunfar en primera vuelta. De imponerse, Lula deberá conquistar la confianza de los inversores, que -pese a su imagen más moderada y a sus promesas- temen un posible incumplimiento de los compromisos de la deuda externa. Que logre ese cometido y mantenga la estabilidad de la economía brasileña serán hechos clave para la Argentina.
Lula, favorito para ganar las elecciones, llegó anoche a los estudios de la red Globo -el canal de televisión más influyente del país-arropado por la intención de voto superior a 45% que le atribuyen todas las encuestas. Frente al favorito, se plantaron el oficialista
Este, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) por cuarta vez consecutiva, nunca llegó tan cómodo al debate final. En 1989, faltando tres días para las elecciones, aparecía en segundo lugar, con 15% de las preferencias, por detrás de
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