Brasil superó los 400 mil muertos, y militares retirados embistieron contra la comisión investigadora

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Los líderes de la pesquisa del Congreso decidieron citar al controvertido exministro de Salud Eduardo Pazuello, un general en actividad y negacionista del covid-19. Fuerte reacción en los cuarteles ante el peligro de un impeachment contra el presidente.

Brasilia - En momentos en que Brasil superó la marca de las 400 mil muertes por el nuevo coronavirus, la comisión parlamentaria de investigación (CPI) que revisa el rol del presidente Jair Bolsonaro y de su Gobierno en la pandemia se puso en marcha ayer con la convocatoria al controvertido exministro de Salud, general Eduardo Pazuello.

Con todo, esa convocatoria generó una fuerte tensión entre el Congreso y el sector castrense, que deplora el avance contra Pazuello, un general en actividad.

Los senadores Omar Aziz –presidente de la CPI– y Renan Calheiros –instructor– comandaron la sesión en la que se decidió convocar al exfuncionario para el próximo miércoles. En tanto, un día después comparecerán el actual ministro de Salud, el médico Marcelo Queiroga, que asumió en marzo, y el titular de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, almirante Antonio Barra Torres.

La comisión también determinó que citará la semana que viene a los ministros de Salud anteriores, los médicos Henrique Mandetta y Nelson Teich, cuya salida se precipitó por el negacionismo presidencial y cuyas declaraciones podrían resultar explosivas.

Desde el inicio de la pandemia Bolsonaro tuvo cuatro ministros de Salud, pero el que tuvo un desempeño más controvertido fue Pazuello, que se alineó con todas sus posiciones, como la de recomendar hidroxicloroquina, una droga diseñada para la malaria y sin efectos probados contra el covid-19, no apoyar el distanciamiento social y diferir la compra de vacunas.

La de ayer fue la primera sesión operativa de la CPI, cuyas autoridades se eligieron el martes con el triunfo de los candidatos propuestos por la oposición. En particular, el veterano senador Calheiros enmarcó la inacción oficial en posibles crímenes contra la humanidad y prometió que “habrá responsables”.

Molesto con esa derrota y con el escenario que se abre, posible base para un juicio político en su contra, Bolsonaro comparó a las audiencias de la CPI con un “carnaval fuera de temporada”.

La audiencia de ayer registró por momentos tensos, como el que se produjo con el cruce de acusaciones entre Calheiros y el oficialista Ciro Nogueira, del conservador Partido Progresista (PP).

“No vamos a transformar a esta CPI en un campo de batalla electoral”, aseveró Calheiros en lo que pareció una insinuación sobre la preocupación del Gobierno sobre el desgaste que puede sufrir de cara a los comicios presidenciales de 2022. “Quien tiene problemas es usted, senador Calheiros”, replicó Nogueira.

Parlamentarios oficialistas cuestionaron a Calheiros ante la Justicia, alegando que tiene varias causas de corrupción en su contra que aún no fueron concluidas y que es padre del gobernador de Alagoas, Renán Filho, quien también puede ser investigado en esta CPI.

La estrategia de los aliados de Bolsonaro es que la comisión indague en cómo se gestionó la pandemia en los 27 estados de la Unión y en los 5.600 municipios del todo el país. En cambio, el plan de los opositores, es que el foco sea la política sanitaria de la administración federal.

El momento no podría ser más sensible. Brasil contabilizaba ayer 400.021 muertes, según los números de las secretarías de salud pública de los gobiernos de los distintos estados.

La dinámica de la pandemia se aceleró en marzo y abril de este año, como lo demuestra el hecho de que hubo 100 mil decesos solo en los últimos 36 días. Con todo, la segunda ola dio una tregua en los últimos días, con un marcado descenso de los contagios y las muertes documentadas, lo que generó algo de alivio.

Por otra parte, ayer llegó el primer lote de un millón de vacunas del laboratorio estadounidense Pfizer, compradas por el Gobierno nacional tras otras gestiones concretadas con AstraZeneca.

En medio de esas tensiones, el Club Militar lanzó una dura crítica a la CPI.

El general retirado Eduardo José Barbosa comparó a los senadores Aziz y Calheiros con el narcotraficante Fernandinho Beira Mar, y con “Marcola”, el jefe del cartel Primer Comando de la Capital, la principal organización delictiva del país.

“El poder en las sombras quiere destruir a nuestra Nación”, aseveró en un comunicado la entidad que agrupa a militares retirados.

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