El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció en Londres que abandonará la jefatura del Partido Laborista si tienen éxito las negociaciones con los liberal demócratas para formar gobierno. Brown pidió al partido iniciar el proceso para elegir a un nuevo jefe y no se presentará entre los candidatos, añadió.
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El premier confirmó además que el líder de los liberales, Nick Clegg, -que durante la campaña se había referido a Brown como "un hombre desesperado"- se ofreció a iniciar negociaciones formales con los laboristas mientras continúa las que mantiene con los conservadores de David Cameron.
Se da por sentado que Brown podría liderar esas conversaciones y se apartaría en caso de que se conforme efectivamente un gobierno como resultado de las mismas.
"No tengo ningún deseo de permanecer en mi posición más tiempo del necesario para asegurar que esté garantizado el camino hacia el crecimiento económico y que avanza rápidamente el proceso de reforma política que hemos acordado", dijo Brown.
Los liberal demócratas habían anunciado antes de las elecciones parlamentarias del jueves que sólo estarían dispuestos a formar una coalición con los laboristas si Brown no encabezaba ya el partido.
Por lo pronto, optaron por iniciar los contactos con los conservadores, que resultaron primeros en las elecciones, aunque sin mayoría suficiente como para prescindir del apoyo de otros partidos para formar gobierno.
Pero después de cuatro días de conversaciones con Cameron, la búsqueda de una fórmula de cooperación con los "tories" se topó con un obstáculo cuando Clegg no pudo asegurar plenamente el respaldo de su partido a un acuerdo conservador-liberal.
De todas formas, las conversaciones continuarán. De hecho, las partes hablaron hoy de algunos "avances". Camerón y Clegg estaban empeñados este lunes en conseguir la aprobación de los miembros de sus respectivas formaciones para alcanzar el acuerdo.
El líder del equipo conservador aseguró que las conversaciones estaban transcurriendo "bien" y que hoy habría "propuestas e ideas específicas" sobre la mesa. Aún no está claro si, de conseguirse, se trataría de una coalición de gobierno o si el partido de Clegg apoyaría un gobierno de Cameron en minoría.
El ministro de Finanzas británico, el laborista Alistair Darling, reclamó rapidez en las negociaciones. El líder de los liberal demócratas aseguró que intentaría alcanzar un resultado "lo antes posible", pero pidió comprensión ya que, según dijo, su partido quiere una solución correcta y no precipitada.
Altos miembros del gabinete laborista sugirieron -según la prensa- a los liberales que Brown permanezca como primer ministro durante un período transicional, pero comunicaron la intención de éste de renunciar en una fecha específica.
De todas formas, laboristas -segundos en los comicios con el 29 por ciento de los votos- y liberales no tendrían la suficiente cantidad de bancas para formar una coalición por sí mismos y necesitarían el apoyo de partidos pequeños.
Varios críticos han señalado que tal escenario se reflejaría en un gobierno inestable que sería, en definitiva, una "coalición de perdedores".
En una jugada política astuta, los laboristas ofrecieron a Clegg concesiones más amplias que los conservadores sobre una reforma del sistema de votación mayoritario que lo convierta en algún tipo de representación proporcional parlamentaria, una de las demandas centrales de los liberales. También les ofrecieron un referéndum y legislación inmediata sobre el sistema de votación.
Los conservadores ganaron más asientos y votos en la elección, pero les faltan veinte bancas para tener la mayoría de 326 necesaria para gobernar en solitario. Los liberales perdieron cinco bancas, quedando en 57, mientras que los laboristas quedaron con 258 bancas de las 650 con que cuenta la Cámara de los Comunes.
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