1 de enero 2026 - 19:53

Bulgaria adopta el euro y pasa a ser el 21° miembro de la Eurozona

Tras un proceso de adhesión de años, Bulgaria reemplazó su moneda nacional por la divisa común europea, se integró al Eurosistema y obtuvo representación en el Banco Central Europeo, en medio de expectativas económicas y dudas sociales.

Bulgaria adoptó el euro como moneda oficial desde este jueves. 

Bulgaria adoptó el euro como moneda oficial desde este jueves. 

Desde el 1° de enero de 2026, Bulgaria utiliza oficialmente el euro como moneda, dejando atrás el lev después de más de un siglo y convirtiéndose en el miembro número 21 de la Eurozona. El país más pobre de la Unión Europea culmina así un proceso de incorporación que incluyó reformas estructurales, vigilancia financiera y el cumplimiento de criterios exigidos por Bruselas. Con este paso, el Banco Nacional de Bulgaria se integra al Eurosistema y su gobernador pasa a ocupar una silla en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE).

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, celebró la incorporación y subrayó que la moneda común representa “valores compartidos” y “fuerza colectiva” frente a la inestabilidad global. Para marcar el hito, el BCE anunció una instalación luminosa en su sede de Fráncfort, que permanecerá hasta el 11 de enero.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que el ingreso de Bulgaria facilitará pagos, viajes y comercio, al tiempo que abrirá nuevas oportunidades para empresas locales. Por su parte, el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, calificó la adhesión como “la culminación de un proceso largo y desafiante”.

El uso del euro implica para Bulgaria el acceso directo a los mecanismos de apoyo financiero del bloque, mayor integración bancaria y una mayor alineación con la política monetaria de la UE. Con el cambio, 358 millones de europeos pasan a compartir la misma moneda.

Bulgaria, un país dividido ante la adopción del euro

Pese al respaldo institucional, la transición genera escepticismo interno. Según un sondeo del Eurobarómetro, el 49% de los búlgaros se opone a abandonar el lev, con temores a subas de precios, impacto en el costo de vida y tensiones políticas. Las experiencias previas de hiperinflación en los 90 y la dependencia de la política del BCE han dejado huella en la percepción social.

Bulgaria ingresó en la Unión Europea en 2007 y estuvo en la denominada “sala de espera” del euro desde 2020, después de vincular su moneda primero al marco alemán y luego al euro.

Con la incorporación de Sofía, la Eurozona extiende su influencia y sigue avanzando en la integración financiera del bloque. El gobierno búlgaro confía en que la adopción del euro impulse la inversión y mejore la estabilidad, mientras la sociedad observa el proceso con una mezcla de expectativa y cautela.

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