1 de enero 2026 - 12:36

El pronóstico de Domingo Cavallo para el dólar y la inflación en 2026 con una advertencia a Javier Milei

El ex ministro de Economía remarcó la importancia de bajar el riesgo país, mientras que delineó una serie de propuestas para mejorar la actividad económica el año próximo.

La mirada del ex ministro de Economía sobre el futuro económico en 2026.

La mirada del ex ministro de Economía sobre el futuro económico en 2026.

Mariano Fuchila

En vísperas del Año Nuevo, el exministro de Economía, Domingo Cavallo, dio su pronóstico para el dólar, la inflación y lo que pasará con las tasas en 2026. Si bien destacó los avances en materia fiscal, así como los incentivos a las grandes inversiones, remarcó que la prioridad del Gobierno en 2026 está en completar una agenda más amplia para cambios estructurales, con una fuerte advertencia para el presidente Javier Milei.

En su blog personal, el economista compartió un extenso análisis, en el cual se mostró optimista con respecto al año que viene: “El inicio de un crecimiento vigoroso y sostenible de la economía argentina en el año 2026 es posible”. pero aclaró que ese escenario depende de decisiones que todavía deben adoptarse.

Por un lado, destacó la aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Congreso, que según el permite avanzar en “el gran logro de los dos años precedentes: el fuerte ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal”. A esto le sumó la vigencia de un régimen de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores como la energía, la minería y las tecnologías avanzadas, otro punto clave para esperar una mejora de la actividad.

Domingo Cavallo Ex Ministro de Relaciones Exteriores de la Nación Argentina

Sin embargo, advirtió que esos logros por sí solos no resultan suficientes, por lo que “el Gobierno no debe dormirse en los laureles”. En esa línea, esta secuencia de medidas puede hacerle ganar a Javier Milei la confianza ciudadana en su proyecto.

Los puntos claves para una mejora económica, según Cavallo

Tras un deterioro acumulado durante varios años, Cavallo sugirió que que “se acelere el proceso de reprivatización de las empresas que fueron estatizadas después del abandono de la convertibilidad”.

Su segunda recomendación fue la sanción de un nuevo régimen monetario y cambiario, un sistema similar al de Perú, preferentemente por ley, y que para ello el Banco Central debe acumular reservas propias a un ritmo rápido. Según explica, esto complementaría al Presupuesto 2026 y permitiría liberar al mercado cambiario y a la expansión del crédito al sector privado de “trabas burocráticas y manejos impredecibles”.

Por otra parte, afirmó que “la tasa de riesgo país debe descender a no más de 300 puntos básicos”, lo que permitiría que las tasas de interés en pesos y en dólares estén en niveles reales compatibles con el crecimiento potencial de la economía. Pero sin una completa liberalización cambiaria y financiera, es difícil que la expectativa de los inversores privados contribuya a la estabilidad macroeconómica.

De hecho, para él resulta más relevante que una baja inmediata de la inflación ya que, si ese indicador no desciende, “siempre estará como espada de Damocles un posible salto devaluatorio” o la necesidad de frenarlo mediante tasas de interés muy elevadas.

En tanto a la ley de modernización laboral, destacó los incentivos impositivos incluidos para alentar la inversión en empresas medianas y pequeñas. Además, sostuvo que los beneficios fiscales que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) aseguró a los proyectos de gran escala deberían extenderse a firmas de menor tamaño.

La apertura económica, más tarde

Según Cavallo, las modificaciones orientadas a eliminar el sesgo antiexportador de la estructura de precios relativos deben postergarse hasta que el cambio de régimen monetario alcance un equilibrio a nivel cambiario y financiero. Ese proceso debe desarrollarse “sin restricciones al movimiento de capitales (salvo las necesarias para desalentar el carry trade)”, detalló.

Cuando se avance en esa etapa, insistió en eliminar impuestos indirectos que encarecen los costos de producción de los bienes transables internacionalmente. Sino, compensarlos mediante reembolsos y reintegros a las exportaciones hasta que se eliminen de manera definitiva.

En cuanto a la reactivación del mercado interno, explicó que sucederá mientras se mantengan tasas reales de interés que no superen el crecimiento potencial de la economía y que la expansión del crédito al sector privado facilite la inversión familiar y empresaria.

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