Carentes de pistas concluyentes y de testimonios confiables, las autoridades estadounidenses han comenzado a sospechar que el francotirador que asesinó a 9 personas en el área de Washington podría tener vínculos con el terrorismo islamista. Por ello, se aprestan a interrogar a los prisioneros de Al-Qaeda alojados en la base de Guantánamo, Cuba, en busca de indicios más firmes. Con todo, los expertos se muestran divididos en la cuestión, y la policía de la capital estadounidense confiesa sus dudas.
Una joven enciende una vela en honor de la última víctima del francotirador de Washington. El nuevo peligro que éste representa está provocando pánico en la población
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El diario neoyorquino señala que el hecho de que dos testigos afirmaran haber visto al fran-cotirador el lunes, podría indicar que éste pretendía que alguien advirtiera su presencia y enviar de esa forma un mensaje a las autoridades sobre sus supuestas raíces árabes. Los dos testigos que dijeron haber visto al asesino disparar lo identificaron como una persona de tez more-na, que podría ser originario de Medio Oriente o hispano, según el rotativo. Sin embargo, la policía informó ayer en una tumultuosa conferencia de prensa que «no son creíbles» las afirmaciones de los testigos sobre los posibles rasgos árabes del francotirador. Este reconocimiento, sumado a la indagación prevista en Guantánamo, da cuenta de la Entre otras posibilidades, los investigadores no descartan que el francotirador sea alguien que no pertenece a organización alguna y que con sus crímenes lleva a cabo
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