Bush anunció nuevas sanciones contra el régimen de la ex Birmania
-
El cuello de botella digital en Ormuz: ¿cómo afecta la guerra a los cables submarinos?
-
Irán flexibilizó las restricciones de internet para las empresas
De izquierda a derecha: la secretaria de Estado Condoleezza Rice, el presidente George Bush y la primera dama Laura Bush.
"Estoy orgulloso de Laura por todo lo que ha hecho para despertar la conciencia del mundo ante el pedido de la gente de Birmania", dijo Bush.
Estados Unidos decidió imponer nuevas sanciones "a la luz de las atrocidades que continúan", destacó el mandatario.
Fue la segunda vez en cuatro semanas que Washington endurece las medidas luego de que protestas antigubernamentales lideradas por monjes budistas fueran brutalmente reprimidas en septiembre, con saldo de 13 muertos y unos 3.000 detenidos.
El Departamento del Tesoro infligió sanciones a once nuevos dirigentes de la junta además de los ya sancionados en otras resoluciones, precisó Bush, y agregó haber instruido al Departamento de Comercio para endurecer sus reglas sobre las exportaciones birmanas.
También amenazó al régimen birmano de tomar otras medidas de represalia si no detiene la "brutal represión" contra su propio pueblo.
Bush alabó la respuesta dada por Australia, Japón, Indonesia, Filipinas y Singapur a la represión, pero subrayó que India y China deben hacer más.
China, gran proveedor de armas a Birmania, ha sido severamente criticado por su política de no interferir en los asuntos de su vecino.
India, que junto a Birmania lucha contra rebeldes en la frontera común, se ha rehusado a negar apoyo a la junta militar, pero le ha pedido que libere a la ícono de la lucha pro-democrática Aung San Suu Kyi, quien ha pasado los últimos 18 años bajo arresto domiciliario.
La decisión del gobierno de Bush se produce cuando los legisladores estadounidenses sopesan nuevas sanciones que obligarían a salir de Birmania al gigante energético norteamericano Chevron, que enfrenta denuncias de activistas de derechos humanos de que las inversiones atornillan al régimen.
Las operaciones de Chevron datan de antes del embargo comercial impuesto por Estados Unidos en 2003.
Bush dijo que los dirigentes de Birmania deben permitir acceso a los prisioneros políticos a la Cruz Roja y otros grupos internacionales de ayuda, dejar que Aung San Suu Kyi y otros presos se comuniquen entre sí y garantizar el ingreso inmediato al país del enviado de la ONU Ibrahim Gambari.
"Y en última instancia, la reconciliación requiere que las autoridades birmanas liberen a todos los prisioneros políticos, e inicien negociaciones con la oposición democrática bajo el auspicio de las Naciones Unidas", agregó.




Dejá tu comentario