Washington (AFP, ANSA) - Tras el «éxito rotundo» de las elecciones del domingo en Irak, la Casa Blanca se volcó ayer a intentar sumar al armado del poder a los sunnitas, la minoría árabe que en gran parte se abstuvo de votar en los comicios y que constituye el núcleo más duro de la resistencia. George W. Bush habló del tema con el presidente interino y con el primer ministro de ese país, el jeque Ghazi al-Yauar e Iyad Allawi, respectivamente. También fue objeto de conversaciones del presidente estadounidense con los gobernantes de Gran Bretaña, Francia y Alemania, indicó el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan. «Hablaron de cómo quieren asegurarse de que los líderes sunnitas, por ejemplo, sean incluidos en la redacción de una Constitución, y quieren asegurarse de que el gobierno sea representativo del pueblo iraquí», agregó.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Allawi, una figura poco querida en Irak, consideró, por su parte, que las elecciones significaron «la derrota de los terroristas», y llamó a la unidad.
La participación en los comicios fue cercana a 60%, según las autoridades electorales, aunque el veedor de la ONU en Irak, Carlos Valenzuela, declaró a la BBC que era «imposible» dar una estimación certera en las regiones más pobladas con presencia mixta sunnita y chiita. Tanto kurdos (15% de la población) como chiitas (60%) habrían acudido a votar en un porcentaje cercano a 80%. En cambio, en ciudades sunnitas (20% de los iraquíes), como Falluja, Ramadi o Baaquba, las urnas quedaron prácticamente vacías. Gobiernos y observadores no descartan el escenario más pesimista: qué ocurriría si la minoría es excluida por un gobierno teocrático chiita, lo que abriría las puertas a una guerra civil.
• Temor
A raíz de la abstención sunnita, se teme que esa minoría, núcleo de la resistencia contra EE.UU. y era privilegiada durante la dictadura de Saddam Hussein, desate una guerra civil contra las futuras autoridadeshipotéticamente chiitas. Tanto Tony Blair como Gerhard Schröder y Jacques Chirac coincidieron en calificar como «un gran éxito» y un golpe al terrorismo, y en que deben «asegurarse de que el proceso político incluya a todos los iraquíes, hayan votado o no», afirmó McClellan.
Por su parte, el desarrollo de los comicios motivó que el secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan, evaluara que «el éxito de las elecciones es un buen augurio para la transición». Ante la pregunta de si las elecciones en Irak allanarían el camino para elaborar un cronograma de retiro de tropas estadounidenses de Irak, el vocero replicó: «Los cronogramas pueden enviar a los terroristas el mensaje de que lo único que tienen que hacer es esperar y pueden planificar y coordinar esos ataques», afirmó.
Washington se niega a establecer un cronograma para la salida de los 150.000 hombres que tiene destacados en Irak.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, dijo el domingo que unos 120.000 iraquíes fueron entrenados para combatir el terrorismo, entre ellos, 50.000 policías, pero un crítico, como el senador demócrata Joseph Biden, afirmó que la cifra no pasa de 14.000 hombres, de los cuales sólo un tercio estaría en condiciones de luchar en la guerra.
Dejá tu comentario