Hugo Chávez bebe vodka ofrecido por un militar ruso tras su arribo al aeropuerto de Moscú.
Moscú (EFE, ANSA, AFP, Reuters) - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, comenzó ayer su visita a Rusia, donde se espera que firme un contrato para adquirir 60 aeronaves de combate por más de mil millones de dólares. Al respecto, desde el gobierno de EE.UU., el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, instó a las autoridades rusas a que reconsideren la operación.
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Chávez tiene previsto reunirse mañana con el presidente Vladimir Putin y, además, visitar el parque industrial de Moscú, en particular, su fábrica de tractores.
El ministro de Defensa de Rusia, Serguei Ivanov, cifró el monto del contrato en más de mil millones de dólares para el suministro de treinta cazas Sujoi Su-30 y otros tantos helicópteros rusos para la fuerza armada de Venezuela que se prevé firmar durante la visita.
Fusiles
El presidente venezolano acudió ayer a la ciudad de Izhevsk, capital de Udmurtia, a unos mil kilómetros al este de Moscú, sede de la planta Izhmash, un consorcio metal-mecánico donde se producen desde armamento hasta automóviles, cuyo producto más conocido son los fusiles Kalashnikov de los que Chávez ya compró 100 mil unidades en los últimos meses.
En vísperas de la visita de Chávez, la Cancillería rusa declaró que Venezuela es uno de los «socios clave» de Rusia en América latina. El portavoz de la diplomacia rusa, Mijail Kaminin, afirmó que las conversaciones bilaterales tienen como objetivo impulsar las relaciones económicas y comerciales, que en este año podrían aumentar «varias veces-», agregó. La agenda oficial de Chávez también incluye reuniones con el presidente de la Cámara de Diputados, Boris Grizlov, y la cúpula de la Cámara de Comercio de Rusia.
Alianza estratégica
Luego de llegar a Moscú, el mandatario venezolano cerró «una alianza estratégica» militar con Bielorrusia, cuyo gobierno es considerado por la Casa Blanca como «la última dictadura de Europa».
El jefe de Estado venezolano tiene previsto continuar su gira por Irán -en otro desafío a Washington- y Vietnam.
Mientras, en Washington, Casey dijo esperar «que los rusos reconsideren esta venta (de armas) porque creemos que no beneficia a Rusia ni a Venezuela» y recordó que la administración estadounidense ya le comunicó « repetidamente» al gobierno de Putin que las compras de armas planificadas por Caracas van más allá de «sus necesidades defensivas» y no son útiles desde el punto de vista de la estabilidad regional.
Casey subrayó que, teniendo en cuenta que cada uno de los aviones que pretende adquirir Venezuela cuesta entre 30 y 45 millones de dólares, se pueden cuestionar cuáles son realmente las prioridades del gobierno venezolano.
Las autoridades del gobierno ruso -añadió- son las que tendrán que tomar una decisión, pero lo harán sabiendo de antemano la posición de Washington y su deseo de que reconsideren la operación.
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