Washington (EFE, Reuters, AFP) - George W. Bush lanzó ayer una ofensiva política en pos de una ambiciosa reforma migratoria que legalizaría a entre 8 millones y 12 millones de indocumentados, y que es tachada de «amnistía» por sus críticos. En tanto, la Corte Suprema de EE.UU. prohibió ayer la detención indefinida de inmigrantes que hayan entrado en el país de forma ilegal y que no puedan ser deportados a sus naciones de origen, en un fallo contrario a la Casa Blanca.
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Bush aseguró que logrará la aprobación legislativa de su reforma migratoria que incluye caminos para la legalización de la mayoría de los entre 8 millones y 12 millones de inmigrantes indocumentados. «Mi plan de reforma prevalecerá porque es una necesidad», dijo el mandatario en una entrevista con el diario «The Washington Times».
Agregó que está dispuesto a «resolver este problema» -el de los inmigrantes indocumentados-, para beneficio de la seguridad nacional y de los mismos extranjeros en esa situación que viven desde años en el país.
• Permiso temporal
La iniciativa, anunciada hace más de un año, radica en la concesión de un permiso de residencia y trabajo temporal durante tres años a cada ciudadano extranjero sin papeles legales. Este permiso sería prorrogado por otro período de años igual, tras lo cual se decidiría la suerte de la persona favorecida con ese beneficio.
El mandatario puntualizó que en el caso de México, el país que lidera la procedencia de inmigrantes irregulares, lo que solucionará el problema «a largo plazo» será que su vecino del Sur «desarrolle una clase media». «Por eso soy un gran defensor» del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), agregó.
En tanto, el dictamen de la Corte Suprema sobre la detención de inmigrantes afecta a unas 2.300 personas que están encarceladas y a las que el gobierno no puede deportar porque no existe un mecanismo bilateral para su entrega o porque su país de origen no las acepta.
• «Marielitos»
Entre los detenidos están 920 cubanos que salieron de su país en 1980 en lo que se conoció como el éxodo de los «marielitos», durante el cual unas 125.000 personas escaparon de la isla y llegaron a Florida. En 2001 la Corte afirmó que no se podía detener por más de un «período razonable», normalmente seis meses, a inmigrantes que hayan entrado legalmente en el país y cometido delitos que ameriten su deportación. La decisión de ayer amplía esta norma a los inmigrantes que hayan llegado a EE.UU. de forma ilegal. La mitad de las personas afectadas por el veredicto lleva más de seis meses en la cárcel esperando su deportación, mientras que otras pasaron varios años.
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