Washington (ANSA, Reuters, AFP) - El presidente estadouni-dense, George W. Bush, promulgó ayer una ley de reforma del sistema electoral que busca evitar los errores que llevaron a que la Corte Suprema tuviera que decidir el resultado de la elección presidencial de 2000, a menos de una semana de los comicios legislativos del 5 de noviembre, para los que, según los sondeos, los republicanos contarían con una mínima ventaja.
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«La vitalidad de la democracia estadounidense depende de transparencia y validez de las elecciones», dijo Bush al firmar la «Help America Vote Act» en una ceremonia en la Casa Blanca. Las irregularidades constatadas, particularmente en Florida, alimentaron la polémica sobre el resultado real de la elección presidencial de 2000, en la que final-mente Bush llegó a la Casa Blanca sobre la base del voto de los grandes electores, cuando su rival demócrata Al Gore había logrado la mayoría del voto popular.
La nueva legislación electoral amplía las prerrogativas de los estados en detrimento de los condados locales, Además, destina 3.900 millones de dólares al reemplazo de equipos, que estarán disponibles para las elecciones presidenciales de 2004, en las que probablemente Bush busque su reelección.
En tanto, la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 de los 50 gobernadores estatales se elegirán en los comicios que definirán la futura agenda de Bush y sus esperanzas de ser reelecto en 2004. A menos de una semana de los comicios, la incertidumbre sigue dominando el panorama electoral. Según los últimos datos publicados por la encuestadora Ipsos-Reid, entre los que piensan ir a votar, los demócratas cuentan con 45 por ciento de las preferencias; y los republicanos, con 47 por ciento. En este punto, coinciden los expertos, el factor que decidirá las elecciones será el de la afluencia de votantes a las urnas. Si van muchos, se verían beneficiados los demócratas. De trasnformarse las encuestas en realidad, la oposición seguiría controlando el Senado y el oficialismo la Cámara baja.
En tanto, el presidente Bush, retornará el sábado a Florida para ayudar a su hermano Jeb, quien compite con el candidato demócrata Bill McBride por la gobernación de ese Estado, a quien aventaja según las encuestas.