29 de enero 2003 - 00:00

Bush reafirmó baja impositiva en el discurso ante el Congreso

Washington (AFP, ANSA, Reuters) - « Los trabajos son creados cuando la economía crece, la economía crece cuando los estadounidenses tienen más dinero para gastar e invertir; y el modo mejor y más justo de lograrlo es no abrumando con impuestos.»

Esta es la receta para lograr reactivar la economía estadounidense que reafirmó anoche el presidente George W. Bush en el discurso sobre «El Estado de la Unión» ante el Congreso.

Los cuatro objetivos centrales marcados por Bush fueron el fortalecimiento de la economía, el mejoramiento de la calidad del sistema de salud -un sector que se encuentran en crisis y eje de crítica de los demócratas-, lograr mayor independencia energética cuidando el medio ambiente y reafirmar los valores de la familia, para lo cual pidió que todo el país se involucre. Como marca la Constitución, el presidente concurre año a año al Congreso para fijar la agenda del año entrante, que en 2002 sirvió de plataforma de lanzamiento para la ofensiva contra «el eje del mal», que según Bush forman Corea del Norte, Irán y el más que probable atacado Irak.

• Complicaciones

Sobre la economía, la administración Bush no logra mostrar números positivos, y el escenario se muestra complicado con un desempleo creciente, un índice de crecimiento ralentizado y una Bolsa con malas perspectivas, todo en medio de un escepticismo creciente. Sólo un tercio de los estadounidenses piensa que la economía está en el buen camino.

Los principales proveedores de petróleo de los Estados Unidos son Arabia Saudita y Venezuela. El primero se encuentra a merced tanto de las tormentas de Medio Oriente como de los conflictos internos con la monarquía, y el segundo está gobernado por un presidente díscolo como Hugo Chávez, de allí la necesidad de alcanzar mayor independencia energética.

En filas republicanas ya analizan que cuando Irak y Osama bin Laden sean corridos del centro de la escena, la economía podría complicar las chances de reelección del actual mandatario, habida cuenta de un índice de popularidad de Bush que ahora está más cerca de 50 por ciento que de 80 por ciento que tenía hace un año.

En el discurso, que fue traducido en simultáneo a nueve idiomas, Bush reconoció que «para mucha gente los costos en salud son excesivos, y muchos no tienen cobertura». «Pero ello no se va a solucionar nacionalizando la salud o dictando cómo debe ser la cobertura.» Por el contrario, para el mandatario la necesidad es que «los estadounidenses alcancen un buen seguro de salud, eligiendo a sus doctores», restringiendo la ayuda directa a los más necesitados.

En referencia a los valores de la familia, pidió «al Congreso y al pueblo que centren su espíritu y su esfuerzo en los chicos y chicas que crecen sin guías ni atención, y que tienen que ser buscados por sus padres a una prisión».

La Casa Blanca presentó a principios de enero un plan de reactivación de 674.000 millones de dólares basado esencialmente en reducciones de impuestos, que beneficiará especialmente a uno por ciento más rico de la población, con la esperanza de que ese excedente sea reinvertido.

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