El candidato a las elecciones presidenciales en el Uruguay del próximo domingo 31 de octubre Tabaré Vázquez cerró ayer su campaña entre los connacionales que viven en la Argentina y que quiere viajen a votarlo ese día. Cual candidato criollo, cumplió rituales propios de este lado del Río de la Plata: visita a Mirtha Legrand, a Néstor Kirchner, y un acto proselitista en la avenida Corrientes de la Capital Federal.
Tabaré Vázquez, candidato de la coalición de centroizquierda Nueva Mayoría, se paseó ayer por Buenos Aires como un virtual presidente en ejercicio al punto de haber analizado con el mandatario argentino, Néstor Kirchner, problemas de integración en el Mercosur. Kirchner ya había recibido, hace unas semanas, al candidato del Partido Nacional, Jorge Larrañaga -principal adversario de Vázquez- pero el trato fue mucho más protocolar ya que el santacruceño no oculta sus preferencias por el médico socialista que marcha primero en las encuestas para las elecciones del próximo domingo 31. Larrañaga estuvo el viernes en Buenos Aires pero su presencia pasó casi inadvertida. Vázquez y Kirchner no ocultan sus afinidades en relación con la forma en que debe integrarse la región. Esta posición se encuentra en las antípodas del criterio con que el actual presidente del Uruguay, Jorge Batlle, se manifiesta en su relación con el bloque, agravado por el enfrentamiento constante que ha mantenido con su par argentino. El último chispazo que se recuerda se produjo el año pasado cuando Kirchner desairó a Batlle en plena reunión de jefes de Estado del Mercosur y marchó a un acto partidario del Frente Amplio-Encuentro Progresista, principal sostén político del candidato uruguayo.
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De todos modos, existen criterios diferentes en lo que puede ser la revisión de la política de derechos humanos en relación con los delitos cometidos durante los procesos militares en ambos países. Vázquez sólo piensa tomar determinados casos testigos y no incurrir en una acusación masiva contra los ex integrantes de las fuerzas armadas como ocurrió en la Argentina. Uno de ellos será la desaparición de María Teresa Irureta Goyena de Gelman, nuera del poeta argentino que se dice amigo del presidente argentino y de su canciller, Rafael Bielsa. El denominado caso Gelman marcó a fuego el conflicto entre Kirchner y Batlle por la negativa de este último de impulsar un juicio amparándose en lo establecido por la Ley de Amnistía que perdonó a ex militares y a ex guerrilleros tupamaros.
Hasta ahora, Vázquez no ha girado su proselitismo en el revisionismo del pasado militar y, por el contrario, basó su estrategia electoral en presentarse como un hombre moderado y dispuesto a gobernar para todos los sectores. Por eso anunció que si llega a la Presidencia designará en el Ministerio de Economía a Danilo Astori, un senador que es apoyado por los bancos extranjeros y por el propio FMI. Sin embargo, desde la oposición se duda de que el candidato pueda frenar el avance de los sectores considerados ultras, especialmente los ex tupamaros nucleados en torno al MPP que lidera el senador José Mujica.
Es que esta corriente obtuvo 37% de los votos en las internas de junio último y algunos de sus miembros como Fernández Huidrobro o Julio Marenales se han pronunciado con descreimiento por el cumplimiento de las reglas democráticas. Desde la oposición, especialmente el Partido Colorado, se aprovecharon estos baches para intentar frenar el avance del Frente Amplio aunque la sociedad se muestra proclive a realizar un voto económico más que ideológico. En ese punto intenta castigar, contradictoriamente, a un gobierno que sobre el final muestra guarismos positivos en su economía.
• Memoria
Por eso ayer Vázquez, ante la conductora de televisión Mirtha Legrand defendió la integración democrática de los ex tupamaros a partir de la sanción de la Ley de Amnistía que tendió un manto de perdón para los delitos políticos cometidos durante el gobierno militar en ese país. (Los tupamaros) «han participado en estos 20 años en la vida política del país en democracia, y en el Uruguay también hay que tener un poco de memoria», haciendo referencia a la guerra civil entre blancos y colorados de principio de siglo, y que en las últimas décadas se repartieron el control del gobierno. Vázquez culminó su paso por Buenos Aires con un acto político ante los uruguayos residentes en la Argentina, buscando motivarlos para que se trasladen a su país a votar. Sobre un padrón de 300.000 radicados se calcula que 20% irá a votar y por ello desde el Frente Amplio se otorgarán facilidades de traslado, y Kirchner decretará día no laborable para quienes justifiquen su concurrencia a las urnas en la vecina orilla.
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