San Pablo (AFP) - La oposición brasileña se está organizando frente al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, con dos encuentros clave que aglutinarán a los líderes de los principales partidos y que marcan el retorno a la escena política del ex mandatario socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso.
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El actual momento es más que propicio para la oposición, ante las elecciones municipales de octubre y con el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula debilitado por los malos resultados de la economía en 2003 y por un escándalo desatado en febrero con la divulgación de un video en el que un ex alto asesor gubernamental pedía coimas a un empresario de juegos de azar.
Al cierre de esta edición, se esperaba que el ex presidente Cardoso (1995-2002) ofreciera una cena a los principales líderes de la oposición, el presidente de su Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, y el del conservador y ex aliado de su gobierno Partido de Frente Liberal (PFL), Jorge Bornhausen. La cena, de la que se hizo eco la prensa local y que los asesores de prensa de Cardoso no confirmaron ni desmintieron, se iba a realizar en el departamento del ex presidente en San Pablo, y su principal objetivo era «el acercamiento definitivo entre el PSDB y un ala del PFL», según el diario «Folha de Sao Paulo».
• Escisión
El PFL abandonó el gobierno de Cardoso en 2002, en plena campaña electoral, después de que su candidata Roseana Sarney tuviera que salir de la disputa en medio de un escándalo y de que el PSDB presentara a un candidato propio, José Serra.
Desde que dejó el poder al final de 2002, Cardoso se ha mantenido bastante al margen de la vida política de su país, apenas con críticas esporádicas al gobierno Lula. La segunda reunión de los opositores será el jueves en el Senado, convocada por Bornhausen para «unificar y fortalecer el discurso opositor al gobierno del PT», según informó su partido. Están invitados a esa reunión los presidentes del PFL y del PSDB, el del Partido Trabalhista Brasileño, Leonel Brizola (ex aliado de Lula), así como representantes de otros partidos menores y de sindicatos.
«Es el momento de promover una intensa discusión entre todos los que están insatisfechos con los resultados del primer año del gobierno Lula», dijo Bornhausen.
«Quien se consideraba por encima del bien y del mal ahora tendrá que explicar por qué acabó con 650.000 puestos de trabajo en un año, por qué aumentó los tributos como nunca, por qué mantiene las tasas de interés altas», denuncia Bornhausen, que además asegura que el PT destruyó su principal bandera, la ética, en referencia al escándalo de corrupción en su gobierno.
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