El presunto asesino de Alexander Litvinenko, muerto en noviembre pasado por una fuerte dosis de polonio 210, echó el veneno en el té que el ex espía ruso se tomó en su cita con Andrei Lugovói el día que cayó enfermo, según el camarero que les sirvió.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Nomberto Andrade, camarero jefe del Pine Bar del Hotel Millenniun, en el centro de Londres, ha relatado al dominical "The Sunday Telegraph" que fue distraído deliberadamente cuando trataba de servir la mesa del ex espía, donde además de Lugovói también estaba sentado otro ciudadano ruso, Dmitry Kovtum.
"Cuando estaba llevando un 'gin tonic' a la mesa, fui obstaculizado.No podía ver lo que estaba pasando, pero parecía algo muy deliberado para generar una distracción", indicó Andrade al rememorar lo ocurrido ese 1 de noviembre.
Consideró que ese fue el único momento en el que la situación "parecía poco amistosa" y está convencido de que "algo ocurrió en ese punto".
"Creo que el polonio fue pulverizado en la tetera. Se encontró contaminación en el cuadro situado sobre el lugar donde el señor Litvinenko había estado sentado y sobre la mesa, la silla y el suelo, así que debió ser con un 'spray'", continuó.
Poco después de que se marcharan los tres hombres, Andrade fue a limpiar la mesa y entonces notó que el contenido de la tetera se había vuelto de un "color raro".
"Cuando vertí los restos de la tetera en el fregadero, el té parecía más amarillo que normalmente y era más espeso, parecía empalagoso", recordó el hombre, que dio rastros de contaminación en las pruebas que le hicieron posteriormente y tiene un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer.
Después de que la Fiscalía británica informase de que había pruebas para acusar a Lugovói del asesinato de Litvinenko, el Reino Unido solicitó su extradición, pero las autoridades rusas la han rechazado formalmente por ser partidarias de que el empresario y ex agente secreto sea juzgado en Rusia.
Lugovói implicó recientemente a los servicios secretos británicos en la muerte de Litvinenko y dijo que éste trabajaba para ellos, así como el magnate ruso Boris Berezovski, exiliado en Londres.
Litvinenko, antiguo espía del Servicio Federal de Seguridad (ex KGB) y nacionalizado británico, murió el 23 de noviembre de 2006 en el hospital University College de Londres envenenado con polonio 210.
En una carta póstuma, Litvinenko aseguró que el Kremlin estaba detrás de su asesinato por haber acusado a los servicios secretos rusos de causar una serie de explosiones en un edificio de Moscú en 1999 para ayudar a Vladímir Putin a llegar a la Presidencia.
Dejá tu comentario