Scotland Yard fue hoy condenada por la Corte de Old Bailey por haber violado leyes de seguridad y sanidad en el asesinato del joven brasileño Jean Charles de Menezes el 22 de julio de 2007 en Londres.
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Según el jurado de la corte, la Policía Metropolitana puso a la población ante un peligro "innecesario", al perseguir a quien consideraba sospechoso de ser un atacante suicida que planeaba detonarse en el metro de la capital.
La Corte, sin embargo, no culpabilizó a la comandante a cargo del operativo de seguridad, Crecida Dick, que fue exonerada de las acusaciones.
Jean Charles, de 27 años, murió a causa de haber recibido siete disparos en la cabeza la mañana del 22 de julio de 2005.
Ese hecho ocurrió un día después de los atentados fallidos en el metro de Londres y a dos semanas de los sangrientos ataques contra el sistema de transporte de la ciudad, que provocaron la muerte de 56 personas (entre ellos los cuatro suicidas) y más de 700 heridos.
Tras el veredicto del jurado, Scotland Yard enfrenta ahora una multa ilimitada.
El juicio contra la Policía, sin precedentes y muy controvertido, no culpabilizó sin embargo a persona alguna por la ejecución de Menezes.
En cambio, concluyó que la fuerza policial, representada por la Oficina del Comisionado de la Policía Metropolitana, fue responsable en su conjunto por no proteger a la población.
Scotland Yard negó vehementemente la acusación durante el juicio, y dijo no considerar exista un caso por el que deba ser juzgado.
Por su parte, Clare Montgomery, fiscal del juicio, afirmó que los comandantes de la Policía cometieron una serie de errores operacionales que terminaron con el asesinato de Menezes.
En tanto, el alto comisionado para Scotland Yard, sir Ian Blair, advirtió que la sentencia tendrá un efecto profundo en la forma en que se llevan a cabo operativos de seguridad.
Según Blair, los policías podrían negarse a llevar a cabo operaciones difíciles por temor a violar la ley.
El operativo policial del 22 de julio de 2005 comenzó cuando los detectives que investigaban los fallidos atentados suicidas del 21 de ese mes en Londres, vincularon a uno de los sospechosos, Hussain Osman, con un bloque de apartamentos en el sur de la capital.
Menezes también vivía en ese complejo edilicio, y cuando abandonó su residencia a las 9.30 de la mañana del 22, fue seguido por un grupo de agentes armados.
Según Montgomery, la situación empeoró debido a que los agentes no fueron informados correctamente sobre lo que estaba ocurriendo y cómo debían obrar.
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