31 de marzo 2004 - 00:00

Cede Bush ante Congreso en investigación por 11-S

Washington (ANSA, Reuters, AFP, EFE) - La presión desatada por el ex asesor de contraterrorismo Richard Clarke, quien afirmó que hasta el 11 de setiembre de 2001 el gobierno del presidente George W. Bush no consideraba a Al-Qaeda una amenaza urgente, hizo finalmente ceder a la Casa Blanca, que ayer anunció que permitirá a una de sus principales funcionarias, la consejera para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, declarar en público y bajo juramento. Y no sólo eso: el propio presidente George W. Bush y su vicepresidente, Dick Cheney, se reunirán en privado con el panel investigador bipartidario.

Rice se venía negando a prestar testimonio en público y, en consecuencia, en vivo y en directo por televisión, sobre el estado de preparación antiterrorista del gobierno de Bush antes de los atentados contra el Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York.

Pero después de un fin de semana de intensas deliberaciones en el gobierno y de un lunes dedicado a delicadas negociaciones con el Congreso, la Casa Blanca finalmente accedió al pedido parlamentario y aprobó el testimonio de Rice, uno de los funcionarios clave de la administración.

Esto se produce en momentos en que la estrategia antiterrorista del gobierno republicano, hasta ahora su principal activo político de cara a las elecciones presidencialesde noviembre, es puesta en cuestión.

Como aliciente para el mandatario republicano, ayer se conoció una encuesta de Gallup para la CNN y el diario «USA Today» que lo da ganador por un margen de 51% a 37% frente al demócrata John Kerry.


• Contra las cuerdas

Las declaraciones de Clarke, quien también publicó un publicitado libro sobre el tema, pusieron a la Casa Blanca contra las cuerdas, y ahora con la obligación de explicar a los ciudadanos si realmente no consideraba al grupo terrorista Al-Qaeda -responsable de los ataques del 11 de setiembre-como una amenaza «urgente».

Clarke llegó a decir que si Rice «hubiera hecho su trabajo» y leído con atención sus informes, las autoridades podrían haber contado con más información sobre el complot que se gestaba.


La Casa Blanca defendió a Rice hasta último momento, recordando que no existe precedente histórico de un consejero de Seguridad Nacional en funciones prestando declaración pública ante una comisión instalada por el Congreso. El argumento que sostiene este principio señala que un consejero con una responsabilidad tan delicada no debería estar sometido a la presión de tener que, eventualmente, explicar en público y bajo juramento su conducta y opiniones ya que eso podría influir en su asesoramiento.

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