Los representantes
de los
seis países
implicados en
las negociaciones
para poner
fin a la crisis
nuclear en
Asia: Rusia,
Japón, China,
EE.UU., Corea
del Norte y
Corea del Sur
(arriba).
Pacifistas
surcoreanos
volvieron a
manifestarse
en Seúl contra
el belicismo de
Pyongyang
(abajo).
Pekín (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Corea del Norte aceptó ayer regresar a las negociaciones con la comunidad internacional para desmantelar su programa atómico, una decisión que causó alivio sólo semanas después de que la nación asiática realizara su primera prueba nuclear.
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El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo sentirse «muy satisfecho por los progresos logrados» y anunció el envío de una misión a Asia para verificar la aplicación de la resolución de la ONU que impone sanciones a Pyongyang.
«Enviaremos equipos a la región para trabajar con nuestros socios para asegurarnos de que se cumpla la actual resolución», pero «también para asegurar que las conversaciones sean efectivas, que alcancemos los resultados que deseamos», anunció el mandatario en la Casa Blanca, en referencia al deseo de Washington de que Corea del Norte abandone todos sus programas de armas atómicas.
Desbloqueo
Luego de varias semanas de negociaciones, un encuentro sorpresivo ayer en Pekín entre delegados norcoreanos, estadounidenses y chinos, a iniciativa de estos últimos, hizo posible desbloquear la situación.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, los tres representantes, Wu Dawei por China, Kim Kye-gwan por Corea del Norte y Christopher Hill por Estados Unidos, decidieron tras un «encuentro informal» reanudar las conversaciones, estancadas desde setiembre de 2005, luego de un diálogo «franco» y «profundo».
Pyongyang retomó su compromiso, adoptado el año pasado, de abandonar sus programas nucleares a cambio de concesiones, dijo Hill.
Asimismo, informó que las discusiones multilaterales sobre el programa nuclear norcoreano se reanudarán este mes o en diciembre. «Pensamos que eso será posible en noviembre, tal vez en diciembre», dijo. El negociador estadounidense precisó que Corea del Norte no puso ninguna condición para regresar a las conversaciones sobre su programa nuclear.
«No pusieron ninguna condición. Querían que renováramos nuestra garantía sobre el hecho de que abordaríamos el asunto de las sanciones financieras en un proceso de discusiones a seis bandas» (EE.UU., Japón, China, Corea del Sur, Corea del Norte y Rusia), dijo Hill.
En la última sesión de negociaciones del grupo, Pyongyang había aceptado abandonar sus programas nucleares a cambio de ayuda internacional y garantías de seguridad. Pero se retractó de sus promesas dos meses más tarde, alegando una reacción a las sanciones financieras aplicadas en su contra por EE.UU.
El 9 de octubre Corea del Norte llevó a cabo su primera prueba atómica, provocando conmoción en la comunidad internacional. En represalia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó sanciones contra el régimen de Kim Jong-Il, en especial la prohibición del comercio de materiales relacionados con armamento.
La noticia de ayer supuso un alivio para los principales gobiernos mundiales involucrados en la crisis que confían ahora en poder solucionar el conflicto pacíficamente.
«Consideramos muy positivo el anuncio de la pronta reanudación de las negociaciones», aseguró Alexandr Alexéyev, viceministro ruso de Relaciones Exteriores, resumiendo el sentimiento internacional.
El repentino cambio de posturade Pyongyang fue aprovechado por EE.UU. para presionar a Irán que posee planes atómicos similares. «Ciertamente, los iraníes están mirando si el mundo reaccionaba o no a lo que hizo Corea del Norte», dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack. «El Consejo de Seguridad actuó claramente, por lo que pienso que en este sentido esto fue una lección para Irán en términos de la voluntad para actuar de la comunidad internacional», agregó.
Por su parte, el subsecretario de Estado norteamericano, Robert Joseph, dijo que Irán es un caso «más complejo y peligroso» que Corea del Norte. El funcionario atribuyó esa interpretación a que Teherán «no está aislado» en el frente político, como lo está Corea del Norte. Además, continuó Joseph, el gobierno ultraislamista de Mahmud Ahmadinejad se encuentra en una región «estratégica», no sólo por su riqueza petrolera sino también por su rol en la estabilidad y seguridad de la región.
«Representa una amenaza para toda la comunidad internacional. Será útil dar una respuesta muy fuerte y la estamos dando en el contexto del Consejo de Seguridad de ONU», agregó.
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