Hugo Chávez en su intervención televisiva ayer. Reconoció
que su gestión ha fallado en temas sensibles como la seguridad
y el abastecimiento de alimentos.
Caracas (EFE, AFP, DPA, Reuters) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, se responsabilizó ayer de la sonada derrota de su proyecto de reforma constitucional en el referendo del pasado 2 de diciembre, a la vez que admitió la necesidad de reducir la velocidad de su «revolución socialista» y de volver a tender puentes hacia la clase media y hasta la burguesía.
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El polémico mandatario afirmó que más adelante podría insistir con su reforma por otras vías, pero, en tono llamativamente moderado, insistió en que ahora es necesario debatir las razones de la derrota, proceso que calificó como de «revisión, rectificación y reimpulso».
En un párrafo especialmente saliente, Chávez reconoció que en 2007 su administración «reprobó» varias materias, entre las que mencionó la lucha contra la inflación, y habló de la necesidad ahora de «acelerar la solución» a problemas como «el hampa desbordada y el desabastecimiento» de alimentos básicos.
Alimentos
Al respecto, anunció que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) creará una filial para producir y distribuir alimentos, un modo, según él, de paliar la suba de precios y el desabastecimiento de productos básicos como la leche.
Tras recordar que la reformaconsideraba instaurar la reelección presidencial ilimitada, por lo que ahora deberá cumplir su mandato hasta enero de 2013, recalcó que «todos necesitamos que haya continuidad en el mando revolucionario más allá de 2013, que está a la vuelta de la esquina».
«Lo que quedan son cinco años y eso es un rayo, en una revolución es un rayo, es casi nada. Aspirábamos a ampliar la perspectiva, no pudimos. La reforma iba también a incrementar la velocidad de marcha, no pudimos... Sería un error no reconocer eso y que pretendamos incrementar la velocidad de marcha. No, tenemos que revisar todo para ajustarnos a la realidad», dijo en su programa «Aló presidente».
«Lo acepto, he ahí uno de mis errores, estoy obligado a frenar, no puedo estar pensando lo mismo que pensaba el 1 de diciembre, cuando ya tenía listo los escenarios posreforma», aseveró.Sin embargo, recalcó que su gobierno seguirá el rumbo que tenía, «impulsando un proceso revolucionario».
Asimismo, dijo que el motor de la reforma se « fundió» y luego de correr en un auto de Fórmula 1 «ahora tengo que andar en un burro».
«Que más adelante pudiéramos hacer una nueva reforma, eso siempre será posible porque ella misma lo contempla. No es que fue una derrota para siempre, hay otras vías y otras situaciones y tiempos que vendrán. Llamo a que afinemos y consolidemos el marco que tenemos», indicó.
Tras confirmar la reestructuración de la mitad de su gabinete, Chávez sorprendió al moderar su discurso y abogar por alianzas con las clases medias y la burguesía. «En esta revolución les damos la bienvenida a los empresarios nacionalistas, no sólo a los que nos ponemos camisas rojas. Esto para hacer la guerra al sectarismo», dijo.
Por otra parte, confirmó el cambio de 13 de los 24 ministros del gabinete, además del reemplazo del anterior vicepresidente, Jorge Rodríguez -quien lideró la campaña oficialista en el referendo constitucional- por Ramón Carrizales. Rodríguez se encargará exclusivamente desde ahora de la organización del nuevo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Pero el PSUV ya no tendrá el monopolio de las fuerzas chavistas, como pretendía. Así, dijo que su gobierno buscará alianzas políticas con el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el partido Patria Para Todos (PPT), que se negaron a disolverse para conformar el PSUV.
«También debemos atraer a los empresarios nacionalistas, a los productores, a las clases medias. No podemos dejarnos quitar las clases medias por la contrarrevolución. Las clases medias son amigas de este proceso, lo decía Lenin. La burguesía, los grandes empresarios que estén dispuestos, al menos no a hacer la revolución pero sí a hacer un país, una patria», aseveró.
Agregó que a la burguesía nacional le interesa este proceso, ya que en los países en los que se han aplicado los tratados de libre comercio los empresarios nacionales han sido «borrados».
Sectarios
Agregó que «los sectarios son ellos (la oposición), nosotros somos la paz, ellos son la guerra y el único camino a la justicia es la revolución».
La mayoría de los cambios de ministros se realizó mediante enroques de las mismas caras. La salida del ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, y de Planificación, Jorge Giordani, fue atribuida a la inflación de 2007, que llegó a 22,5% cuando la meta oficial era de 12%.
El mandatario afirmó que la idea de los cambios era seguir «fortaleciendo al equipo de gobierno, que debe ser un equipo de triunfadores».
Asimismo, llamó a sus colaboradores a trabajar en la solución de problemas de la población para mejorar la eficiencia del gobierno y el cumplimiento de sus planes.
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