6 de enero 2003 - 00:00

Chavistas exigen "justicia popular" para opositores

Caracas (AFP, Reuters, EFE) - Un cortejo fúnebre en honor a dos partidarios del
presidente Hugo Chávez que murieron en confusos enfrentamientos se convirtió ayer en una indignada protesta en la que los manifestantes reclamaron «justicia popular» contra los detractores del gobierno, en un país que está en ebullición tras 35 días de huelga
.

Miles de personas que portaron la simbólica boina roja que identifica al chavismo siguieron las carrozas con los cuerpos de Jairo Morán y Oscar Aponte, baleados en los confusos choques callejeros del viernes donde participaron simpatizantes y opositores de Chávez y policías metropolitanos.

Flores, estampas religiosas y vestimenta de luto fueron minimizadas por la enorme cantidad de banderas, pancartas y encolerizadas consignas políticas que marcaron el cortejo funerario, que abre un nuevo capítulo del paro general en Venezuela, salpicado ahora por muertes y una escalada de la violencia. El cortejo estuvo encabezado por el vicepresidente José Vicente Rangel y el canciller Roy Charderton. El gabinete ministerial en pleno asistió al entierro de las dos víctimas.

«¡Justicia popular, justicia popular!», clamaban los chavistas que acompañaban a los familiares de los fallecidos en el cortejo.

• Acusación

Rangel acusó ayer al opositor alcalde mayor de Caracas, Alfredo Peña, y a la policía metropolitana que él dirige de las dos muertes. Esto ocurrió cuando el cortejo se detuvo a mostrar «los muertos del pueblo» en el hotel Meliá Caracas, sede de la mesa de negociación entre oposición y gobierno, facilitada por el secretario general de la OEA, César Gaviria.

Rangel se sumó así a otros altos funcionarios del gobierno que han responsabilizado a la policía metropolitana, cuyo control depende de Peña -un furibundo opositor de Chávezde estar implicada en la violencia callejera que dejó dos muertos, 18 heridos de bala, botellas y piedras y unas 75 personas asfixiadas entre el viernes y sábado.

Peña, ex ministro de la secretaría de Chávez, rechazó las acusaciones del vicepresidente, a quien calificó de «cínico».

El sábado en la noche, cuando se velaba a uno de los dos muertos, se produjo un confuso tiroteo que arrojó dos uniformados heridos, uno de ellos de bala, según fuentes policiales.

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