Caracas (AFP, EFE, ANSA) - El referendo revocatorio contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, entró ayer en un peligroso estado de indefinición, atrapado en un conflicto jurídico entre dos salas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, Corte Suprema). En tanto, agravando la crisis, la jefatura de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) pidió el inicio de un juicio político para destituir a tres magistrados del TSJ que dieron el lunes un triunfo político a la oposición, al validar todas las firmas presentadas por ésta para la realización de la consulta popular revocatoria del mandato presidencial.
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Los tres jueces puestos en la mira por los legisladores oficialistas están relacionados con la decisión que tomó el lunes la Sala Electoral del TSJ de validar más de 800.000 firmas que el Consejo Nacional Electoral (CNE) había considerado « dudosas» dentro de la presentación de la oposición para pedir un referendo contra Chávez. La decisión de la Sala directamente activaba el referendo revocatorio.
En un comunicado publicado ayer en los principales diarios de Venezuela, la directiva de la AN «condena» la decisión de la Sala Electoral del Supremo por considerar que obedeció a «un criterio prefijado» y a «un interés manifiesto». Además, solicitó al Poder Ciudadano, formado por la Fiscalía General, la Defensoría del Pueblo y la Contraloría, que abra un procedimiento contra los tres magistrados para calificar su conducta de «falta grave». El documento señala que ello permitiría a la asamblea someter a votación entre los diputados «la remociónde sus cargos» de los magistrados Alberto Martini, Rafael Hernández y Orlando Gravina, de la Sala Electoral.
El vicepresidente, José Vicente Rangel, salió ayer a calificar de «mafiosa y profundamente inmoral» la sentencia de la Sala Electoral.
• "Sentencia mafiosa"
«Esta sentencia hay que analizarla como una sentencia mafiosa. Podría ser la cuarta película de 'El Padrino'. Esta sentencia resume una serie de antivalores, de negacióndel estado de derecho, de inmoralidad absoluta. Es Don Corleone administrando justicia», ironizó Rangel en una conferencia de prensa. Su crítica apunta a que Sala Electoral desconoció una instrucción previa de la Sala Constitucional del mismo tribunal que le había pedido «abstenerse» de pronunciarse sobre el referendo hasta tanto aquélla evaluara «a fondo la materia».
El duelo dentro del TSJ causó confusión en la Justicia electoral, que ahora no sabe si obedecer la activación del referendo o apelar para obtener una decisión definitiva del TSJ. Mientras el vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, Ezequiel Zamora, se inclinó por la opción de acatar la decisión de la Sala Electoral, otro de sus miembros, Jorge Rodríguez, optó por la segunda opción.
«El CNE, en este momento, se encuentra ante dos decisiones del Tribunal Supremo, no ante una. El camino más engorroso y más largo para activar el referendo es el judicial, eso lo saben los actores. Me pregunto si la intención es alargar esto de manera tal donde nadie gane y todos pierdan», señaló.
En tanto, el gobierno de los Estados Unidos, que prefiere una salida de Chávez lograda por medio de un mecanismo constitucional como el referendo, refirmó ayer la necesidad de que el proceso de revisión de firmas sea llevado a cabo «de forma transparente y que refleje la voluntad del pueblo».
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