28 de febrero 2008 - 00:00

Chavistas toman una iglesia en Caracas

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Caracas (AFP, Reuters, ANSA) - Varios grupos oficialistas tomaron ayer el Palacio Arzobispal de Caracas en protesta contra la posición de la Iglesia en torno al gobierno y en defensa de la « revolución socialista» que lidera el presidente Hugo Chávez.

Los «chavistas» entraron en la sede para leer un documento y criticar a la jerarquía de la Iglesia, a un canal local de televisión, a la petrolera estadounidense Exxon-Mobil y a denunciar una persecución de «colectivos» comunales oficialistas.

«Iglesia, tú debes estar al lado del pueblo como Cristo y no vendiendo como mercader. Queremos revolución, resurrección, esta Iglesia así como está, no sirve», dijo la dirigente Lina Ron en una improvisada conferencia de prensa dentro del recinto, ubicado en el centro de la capital.

La toma se produjo tras un acto conmemorativo del Caracazo de 1989, cuando se registraron saqueos y revueltas masivas en rechazo a medidas económicas aplicadas por el gobierno de entonces, que causaron 276 muertos.

  • Explosivo

  • Ron denunció que «la derecha» estaría interesada en crear disturbios y saqueos como los de 1989 para desestabilizar al país. «Con Chávez todo, sin Chávez plomo», gritaron tras la lectura del documento los manifestantes, que entraron al lugar a pesar de la presencia de la policía. «Reivindicamos la memoria del camarada muerto, lo consideramos como un mártir de la revolución», dijo Ron. Un explosivo fue detonado la madrugada del domingo en la sede de Fedecámaras y mató al presunto atacante, dijo la policía, en la cuarta explosión de ese tipo en lo que va de febrero. Tres ataques con bomba de baja intensidad ocurrieron en semanas pasadas sin causar víctimas, pero sí daños materiales.

  • Criminal

    Por otro lado, la dirigente denunció los allanamientos en el populoso barrio 23 de enero, un enclave del oficialismo radical, donde vivía el hombre que murió cuando detonó un explosivo plástico, según la versión oficial, y pidió al gobierno que allane también los barrios residenciales del este de Caracas, bastiones opositores.

    «Están haciendo que parezca criminal cualquier actuación de nuestro colectivo», dijo Ron, una fervorosa seguidora de Chávez, y añadió: «Exigimos rectificación a funcionarios gubernamentales». «Que cese el acoso y la criminalización del movimiento popular», remató Ron.

    «Ellos insistían en que iban a hacer una toma pacífica, que no iban armados, que no iban a destruir nada. Esa fue su insistencia siempre, y creo que actuaron más o menos de ese modo», dijo al canal Globovisión el obispo auxiliar de Caracas, Jesús González.

    En el recinto está la oficina del Cardenal y Arzobispo de Caracas, Jorge Urosa, quien ha criticado en varias ocasiones las gestión del gobernante izquierdista. «Esta escalada de violencia que se está produciendo en Venezuela debe cesar y eso le corresponde al gobierno nacional», dijo Urosa al condenar el hecho.

    Chávez ha desestimado que su « socialismo a la venezolana» tenga matices violentos y ha afirmado en varias oportunidades que su gobierno promueve una «revolución del amor».
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