Rebeldes islamitas ingresaron al congreso donde tomaron rehenes y asesinaron al menos tres guardias y un empleado
Rebeldes islamistas atacaron el edificio del Parlamento en la convulsa región rusa de Chechenia, donde tomaron rehenes y asesinaron al menos a tres guardias y un empleado del Congreso antes de ser abatidos por fuerzas de seguridad, informaron autoridades.
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El ataque en Grozny, la capital chechena, comenzó en horas de la madrugada y fue perpetrado por al menos cuatro insurgentes, uno de los cuales detonó una bomba en las escalinatas del edificio que provocó su propia muerte e hirió a varias personas, dijeron fuentes policiales.
Los otros agresores ingresaron corriendo al Parlamento a los tiros y gritando en árabe "¡Alá es Grande!", añadieron las fuentes.
El presidente checheno, Ramzan Kadyrov, un aliado incondicional del Kremlin, dijo que fuerzas de seguridad realizaron una operación de 20 minutos para matar a todos los rebeldes y rescatar a un grupo de rehenes.
"Todos los diputados están vivos y fueron retirados del Parlamento y puestos a salvo", dijo Kadyrov tras el ataque, uno de los más audaces en la capital chechena en varios meses.
Tres guardias de seguridad del Ministerio del Interior checheno y un empleado civil del Parlamento murieron en el asalto al edificio, mientras que otras 17 personas resultaron heridas, informaron voceros del Ministerio del Interior.
Según las primeras informaciones dos de los atacantes murieron al detonar explosivos y los otros fallecieron en tiroteos con las fuerzas del orden.
El ministro del Interior ruso, Rashid Nurgaliyev, quien por casualidad se hallaba en Grozny, describió la operación para rescatar a los rehenes como exitosa y afirmó que la situación en Chechenia es "estable y segura".
"Como siempre, fracasaron. Desafortunadamente, no fuimos capaces de evitar la pérdida de vidas. Situaciones como la de hoy son muy raras. Aquí (en Chechenia) la situación es estable y segura", dijo Nurgaliyev.
Rusia peleó dos guerras con separatistas chechenos en la década de 1990 antes de instalar un gobierno leal en esta república federada de mayoría musulmana, en 2000.
Desde entonces, la mayoría de los rebeldes islamistas se desplazaron a las vecinas repúblicas rusas de Daguestán e Ingushetia, que junto con Chechenia integran el Cáucaso Norte, y los atentados en Grozny se hicieron más esporádicos.
Rusia permanece en alerta máxima por ataques insurgentes desde un doble atentado suicida cometido por mujeres chechenas en el subte de Moscú que mató a 40 personas e hirió a otras 100, el 29 de marzo pasado.
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