Pekín - Los líderes del Partido Comunista de China (PCCh) cerraron ayer una reunión clave para el futuro inmediato con la aprobación de una “resolución histórica” sobre la historia del movimiento que agiganta la figura del presidente Xi Jinping, a quien eleva entre los grandes ideólogos de la agrupación y pone en línea para encarar un tercer mandato hasta 2027.
Xi Jinping logró un aval pleno del PC y gobernará China hasta 2027
Unos 400 líderes del partido lanzaron un documento histórico que ensalza su figura y la coloca al nivel de las de Mao y Deng Xiaoping. Removieron las limitaciones para que permanezca en el poder y respaldaron su política exterior y militar de línea dura.
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Xi, líder indiscutible del país más poblado del mundo y locomotora de la economía global, encabezó desde el lunes la sexta reunión plenaria de unos 400 de los principales líderes del partido de gobierno en Pekín.
El poderoso Comité Central aprobó la resolución de su sesión número 19 sobre los “Grandes logros y experiencia histórica de la centenaria lucha del Partido”, el tercer documento de su tipo en los cien años del PCCh. El extenso informe pidió defender “la visión correcta de la historia” de la agrupación y agregó que el PCCh “ha escrito la más magnífica épica en los miles de años de historia de la nación china”.
El texto llamó “a todo el Partido, todo el Ejército y gente de todos los grupos étnicos a unirse alrededor del Comité Central con el camarada Xi Jinping como su eje, para implementar la nueva era de socialismo con características chinas”.
Panegírico
En un tono inusualmente elogioso, los miembros del Comité Central declararon que la ideología de Xi era la “esencia de la cultura china” y “de importancia decisiva” para “el gran rejuvenecimiento de la nación china”.
El plenario allana el camino para el XX congreso del PCCh del año que viene, en el que se espera que Xi asuma un tercer período al frente del Gobierno, que lo convertirá en el líder más poderoso de China desde Mao Tse-Tung.
Analistas consideran que la resolución ayudará a Xi, de 68 años, a afianzar aun más su poder, al definir su visión sobre China antes del congreso de 2022.
El período de Xi ha estado marcado por la “guerra” contra la corrupción, por sus agresivas políticas en las convulsionadas regiones de Xingjiang, Tíbet y Hong Kong, y por un abordaje cada vez más fuerte de las relaciones internacionales.
También creó un culto a su liderazgo que acalló críticas, erradicó a sus rivales e introdujo su propia teoría política a estudiantes de todos los niveles.
La agencia oficial Xinhua calificó esta semana a Xi como “sin duda la figura central en trazar el curso de la historia”.
Futuro
Se espera que Xi, que ha acumulado más autoridad que cualquier líder desde, al menos, Deng Xiaoping en la década de 1980, obtenga un tercer mandato de cinco años como secretario general del partido. Eso romper con una tradición partidaria de dos décadas que requeriría que el líder renunciara el próximo año.
La resolución de la dirección del partido sobre su historia es apenas la tercera desde su fundación hace cien años, luego de una bajo Mao, el primer líder del Gobierno comunista, y otra bajo Deng, quien lanzó reformas que convirtieron a China en una superpotencia económica.
La decisión de emitir uno bajo Xi lo eleva simbólicamente a ese mismo estatus.
El partido eliminó los límites de mandato para el cargo de Xi como presidente en 2018, lo que indica su intención de permanecer en el poder. Funcionarios dijeron que Xi podría necesitar más tiempo para asegurarse de que se lleven a cabo las reformas económicas y de otro tipo.
Interna
Xi, hijo de uno de los generales de Mao, no se enfrenta a rivales evidentes, pero su intento de permanecer en el poder podría alienar a las figuras más jóvenes del comunismo chino, que verían disminuidas sus posibilidades de ascenso.
La declaración de ayer del partido enfatizó sus éxitos en la supervisión del surgimiento de China como la segunda economía más grande del mundo, pasando por alto la violencia política de sus primeras décadas en el poder y las crecientes quejas sobre abusos a los derechos humanos.
La declaración afirmó su manejo de Hong Kong, donde, bajo Xi, China reprimió a sectores prodemocracia con una dura ley de seguridad nacional y una reforma de las leyes electorales del territorio semiautónomo devuelto por el Reino Unido en 1987.
También su gestión de las relaciones con Taiwán. China afirma que la democracia isleña es una parte rebelde de su territorio y, en semanas recientes envió un número creciente de aviones de combate en señal de advertencia contra cualquier pretensión independentista.
Xi ha supervisado una política exterior fuerte y la expansión del ala militar del partido.
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