3 de septiembre 2002 - 00:00

Collor prepara su resurrección

Brasilia (Reuters) - Casi una década después de que renunció a la presidencia de Brasil en medio de un escándalo de corrupción, Fernando Collor de Mello está a un paso de regresar al sitio que lo catapultó al poder: la gobernación del pobre estado de Alagoas, en el nordeste del país.

Mientras su otrora rival izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva es el favorito para la presidencia en las elecciones generales de octubre, Collor lo es para la gobernación de Alagoas, por el pequeño Partido Renovador Trabalhista Brasileño (PRTB).

Según las encuestas, Collor tiene 41% de las intenciones de voto para gobernador de Alagoas, un estado cuya economía se basa en la producción de azúcar y el turismo, y tiene los peores índices de alfabetismo y esperanza de vida de Brasil.

Collor, de 53 años, ha dicho que ya no es el mismo hombre que la prensa local catalogaba de arrogante y autoritario como presidente, cargo que ocupó desde 1990 hasta 1992, cuando debió renunciar para evitar su destitución por el Congreso.

«Hoy espero ser una persona mejor, alguien con más humildad, más conciencia y mucho más experiencia, sin tanto voluntarismo y sin creer que se puede cambiar el mundo de la noche al día», dijo Collor a un canal de TV de Alagoas en una de las pocas entrevistas que concedió desde que lanzó su candidatura a gobernador.

Collor, un economista y periodista cuya familia posee una empresa de medios de comunicación en Alagoas, se convirtió en el presidente más joven en la historia de Brasil al derrotar en la segunda vuelta electoral de 1989 a Lula, con una imagen de político enérgico que prometía «cazar» corruptos.

• Acusación

Esos fueron los primeros comicios presidenciales directos tras la dictadura que gobernó el país entre 1964 y 1985.

Pero Collor, quien fue gobernador de Alagoas de 1987 a 1989, fue acusado a mitad de su mandato presidencial de encubrir un supuesto esquema de corrupción comandado por su ex tesorero de campaña,
Paulo César Farias.

Collor renunció para evitar su destitución por el Congreso, que igualmente declaró suspendidos sus derechos políticos por ocho años, sanción que debió cumplir enteramente pese a que la Justicia brasileña lo había absuelto de cargos en 1994.

El ex presidente se fue a vivir a Miami en 1993 y volvió a Brasil en 1998 para intentar disputar la alcaldía de San Pablo, la mayor ciudad del país, pero no fue autorizado por la Justicia.

Dejá tu comentario

Te puede interesar