En 1991, durante la Guerra del Golfo, la ciudad cayó en manos de insurgentes kurdos, antes de ser retomada por las tropas fieles a Saddam Hussein, dejando a los kurdos la amargura de haber sido "abandonados por los norteamericanos".
Kirkuk, donde se descubrió el primer yacimiento de petróleo en 1927, se contruyó sobre una reserva de oro negro de la que proviene aproximadamente un tercio del petróleo iraquí.
Una parte del crudo iraquí se exporta a través del oleoducto subterráneo que va de Kirkuk a Yumurtalik, en la costa mediterránea turca. Cerrado por Turquía en agosto de 1990, luego de la invasión iraquí de Kuwait, fue reabierto a finales de 1996.
Kirkuk, un símbolo para los kurdos, fue escogida como su futura capital por el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK), que lograron arrebatar a Saddam Hussein el control de una parte del Kurdistán iraquí en 1991. Esta ciudad, mayoritariamente kurda en su origen, fue tomada durante el levantamiento de 1991 y luego reconquistada brutalmente por las fuerzas de Saddam Hussein, que no quería perder el control de ese importante centro petrolero.
Kirkuk es codiciada también por Turquía, reticente a ver las riquezas petroleras pasar bajo control kurdo y quizá favorecer la creación de un Estado kurdo independiente
La ciudad ha sido uno de los escenarios principales de la arabización llevada a cabo por Saddam Hussein para modificar su composición étnica. Miles de personas desplazadas esperan desde hace años en las ciudades del Kurdistán o en los campos para regresar a Kirkuk.
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