George W. Bush fue recibido por Gerhard Schröder en el aeropuerto de Francfort. Hubo palabras de acercamiento, pero ciertos gestos de frialdad también hablaron.
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Pero los momentos más cálidos no hicieron olvidar la ausencia total de contacto entre el presidente y la población, que dejó desierta la ciudad a causa de medidas de seguridad draconianas.
Un perímetro de seguridad de 5 kilómetros cuadrados se erigió alrededor del lugar del encuentro -antigua residencia de arzobispos de Maguncia-. Bush enfatizó que sin una «buena relación con este país» no puede haber «buena relación con Europa... y Europa es el aliado más cercano de Estados Unidos».
Schröder, por su parte, indicó repetidas veces que la Alemania «unificada y soberana» está dispuesta a asumir las responsabilidades que le corresponden en el mundo.
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