Madrid - Cantantes, músicos, actores, presentadores de televisión y periodistas que se inscriben en el antiaznarismo y antibelicismo se dieron cita ayer en un megaconcierto en contra de la guerra en Irak cerca de la Puerta de Alcalá, en la capital española. Decenas de miles de personas -medio millón según los organizadores y 15.000 según la Policíaparticiparon de la maratón Música por la Paz, organizada en Madrid por la organización Cultura contra la Guerra, con la adhesión de sindicatos, ONG y partidos políticos de la oposición.
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Cantantes como Ana Belén (entonó «Sólo le pido a Dios», una de las canciones argentinas que más gusta a los españoles en estas circunstancias), Víctor Manuel, Miguel Ríos, grupos de rock, blues y jazz, y más de treinta artistas actuaron en los alrededores de la Puerta de Alcalá.
Sin incidentes esta vez, la actuación se alternó con la lectura de manifiestos y discursos, como los del actor mexicano Gael García Bernal, la española Rosa María Sardá y el del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que arengó a los manifestantes acompañado de su hija María. Garzón calificó a la intervención de las tropas de la coalición como un «atentado contra la humanidad» y una «macabra farsa», y agregó que «el silencio no es nunca una opción, ni ética, ni política, ni religiosa».
•Críticas
El humorista Gran Wyoming, presentador del concierto y ex conductor del CQC versión española, criticó al presidente español José María Aznar y dijo: «A nosotros nos conmueve tanto la muerte de un niño iraquí como la muerte de un niño asesinado por ETA. No les miramos el pasaporte».
Como un signo del clima enardecido que vive España, los comités populares (oficialistas) de las localidades de El Vendrell (Tarragona), Getxo (Vizcaya) y Mérida (Extremadura) sufrieron destrozos durante la noche del sábado por grupos de encapuchados, en el tercer día consecutivo de acciones violentas contra sedes del PP.
El local de Getxo, por otra parte, padeció agresiones por segunda noche consecutiva, y la fachada del local apareció con los vidrios rotos, varias pintadas y carteles con la leyenda «Asesinos». La tensión crece día a día a medida que se acercan las elecciones municipales de mayo, al punto que el presidente Aznar advirtió que Izquierda Unida y los socialistas constituyen «un peligro para la seguridad de España». El oficialismo culpa de estos ataques a militantes de la oposición y dice tener pruebas de ello.
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