Erinaldo da Silva (centro) y Alex Pereira (derecha), familiares del inmigrante brasileño Jean
Charles Menezes, ayer, al dirigirse a la prensa tras el fallo contra la Policía Metropolitana
de Londres. El joven fue asesinado en un operativo fallido en medio de un clima de conmoción
por ataques terroristas previos.
Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Scotland Yard (la Policía Metropolitana de Londres) fue condenada ayer por la Justicia por haber violado leyes de seguridad y haber cometido 19 «errores catastróficos» que llevaron al asesinato del inmigrante brasileño Jean Charles Menezes, el 22 de julio de 2005, cuando lo confundieron con un terrorista suicida.
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La sentencia por la violación de las leyes de seguridad pública en el operativo policial en el que murió el electricista de 27 años fue acompañada de una multa de 350.000 dólares a favor de la familia, más 770.000 dólares por el costo del proceso, decretó el juez Richard Henriques. Con todo, el fallo no implica sanción alguna contra los policías que mataron al joven.
El entorno del brasileño se mostró complacido con la sentencia de culpabilidad contra la Policía, al término de un juicio que no tiene precedentes en la historia británica. Pero sus familiares afirmaron que consideraban esta condena sólo como un primer paso y pidieron que los responsables de la muerte de Jean Charles «rindan cuentas» ante la Justicia. «Nada podrá devolverme a mi hijo», enfatizó la madre de la víctima, María.
«Esta fue una falla de una corporación ( Scotland Yard), no fallas individuales», afirmó el juez, según el dictamen del jurado, que declaró libre de toda «culpa personal» a la jefa de la operaciónpolicial, la oficial Cressida Dick. Además de la multa que Scotland Yard tendrá que abonar, la presión sobre el comisario jefe del cuerpo, Sir Ian Blair, para que dimita se dejó sentir con fuerza tras conocerse el fallo.
Así, el Partido Liberal-Demócrata (el tercero del Reino Unido) fue el primero en pedir la dimisión de Blair, quien aseguró a los periodistas congregados a las puertas del tribunal de Old Bailey que resistirá en el cargo.
Continuidad
«Pretendo continuar al frente de la Policía en sus cada vez más exitosos esfuerzos para reducir la criminalidad y prevenir y desmantelar las actividades terroristas en Londres y en otros lugares del Reino Unido», afirmó.
Blair admitió, no obstante, que se habría planteado la posibilidad de dimitir en el caso de que el tribunal hubiera detectado «fallas sistemáticas» dentro del cuerpo. «No voy a replantear mi posición sobre la base de lo sucedido ya que, como señaló el juez, fue algo que ocurrió un día y en circunstancias extraordinarias», recalcó.
El pasado 1 de octubre, la Policía Metropolitana se sentó en el banquillo de los acusados por la muerte de Jean Charles Menezes, resultado, según la acusación, de una operación policial «mal planeada» y que entrañaba riesgos para los ciudadanos.
Menezes, que tenía 27 años, recibió hasta ocho tiros (siete en la cabeza y uno en el hombro) el 22 de julio de 2005 en la estación de subterráneo de Stockwell, en el sur de Londres, por agentes de la Brigada Antiterrorista de Scotland Yard que lo confundieron con uno de los extremistas que habían intentado atentar la víspera contra la red de transporte de la ciudad.
Tiempos de tensión
En ese entonces se vivían fuertes momentos de tensión en la capital a raíz de los atentados del 7 de julio, que habían causado la muerte de 52 personas, además de los cuatro terroristas.
Aunque el año pasado la fiscalía británica exoneró a los agentes implicados en el hecho, decidió procesar a la institución en su conjunto por supuestos delitos contra la ley de seguridad e higiene en el trabajo, de 1974, que obliga a las fuerzas del orden a velar por la integridad incluso de quienes no son sus empleados.
La decisión de la fiscalía de procesar a Scotland Yard en virtud de una ley que normalmente se usa para valorar la seguridad en el lugar de trabajo sorprendió tanto a la Policía, que intentó en vano detener el proceso en su contra, como a la familia de la víctima, que esperaba que se acusara de homicidio a los agentes involucrados. Los parientes de Menezes reclamaron entonces una revisión de esa decisión, pero la Justicia británica rechazó esa petición.
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