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Sin embargo, legisladores republicanos y demócratas coincidieron en que no están dispuestos a firmar un «cheque en blanco» a favor de Bush, para que utilice la fuerza militar en Medio Oriente. Principalmente porque un ataque unilateral de los EE.UU a Irak podría arrastrar a Israel al conflicto y provocar una guerra árabe-israelí en mayor escala.
Las críticas a la excesiva amplitud que reclama Bush para intervenir en Medio Oriente surgieron especialmente de la oposición demócrata, aunque también hubo cuestionamientos de los republicanos.
Aun así, los legisladores demócratas anticiparon que estarían dispuestos a votar los poderes especiales a favor de Bush si la Casa Blanca estuviera dispuesta a hacer concesiones que precisen los alcances de cualquier acción militar en Medio Oriente.
Los planes incipientes del Pentágono para una ofensiva militar «enfocada pero extremadamente intensa» contra Bagdad, a quien Washington acusa de desarrollar armas nucleares, químicas y biológicas de destrucción masiva, ya son públicos, aseguró ayer el diario «The Washington Post».
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