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Los legisladores comenzaban a estudiar, en comisiones, brigadas regionales y bancadas partidarias una reforma a la Constitución que permita convocar a elecciones legislativas adelantadas para reemplazar al actual Parlamento, que no goza de la legitimidad popular para continuar.
Tras la renuncia de Carlos Mesa el pasado 6 de junio y la asunción el jueves último del magistrado Eduardo Rodríguez como nuevo mandatario provisional de Bolivia, la carta política señala que éste deberá convocar a nuevas elecciones para presidente y vicepresidente en los siguientes 180 días.
Rodríguez ha señalado como principal meta de su gobierno de transición convocar a elecciones generales, para lo cual deberá alcanzar en el Congreso, donde carece de representación, un acuerdo que permita un cambio igualmente en el legislativo.
El actual titular del Congreso, Hormando Vaca Diez, pidió a los legisladores bolivianos "llegar a un proceso electoral que incluya por un nuevo periodo constitucional a nuevo presidente, vicepresidente, tanto como un nuevo Congreso".
En la misma línea, el presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, demandó "construir la decisión política de concretar este evento, la decisión de darle a Bolivia dos poderes del Estado que sean mejor reflejo de la realidad política en que está el país", sumido en un honda crisis institucional.
Cossío pidió "grandeza" a su colegas para reformar la carta política, lo que equivale a renunciar al mandato con que fueron investidos en 2002.
"El Parlamento y el poder Ejecutivo deben reflejar de mejor manera el pensamiento de la sociedad nacional; (los actuales) son poderes del Estado (electos) en un momento político distinto del actual", arengó.
Dentro de los cabildeos, un legislador populista, Dante Pino, se negó en rotundo a renunciar a su investidura de diputado, y su colega liberal Edgar Zegarra sugirió una indemnización en tal eventualidad.
El Congreso boliviano está conformado por 27 senadores y 130 diputados.
Según fuentes del Legislativo, el bicameral Congreso boliviano se convocará a sesiones extraordinarias desde el jueves, parea tratar este asunto.
La actual estructura del Legislativo boliviano, dominado por un bloque de liberales, conservadores, socialdemócratas y populistas, opuesto a otro de cocaleros socialistas e indígenas de izquierda radical, ha sido blanco de las protestas de mineros, campesinos, indígenas y estudiantes y vecinos de la ciudad de El Alto que han demandado su clausura en cuatro semanas de agitación social, entre el 16 de mayo y el 11 de junio últimos.
En la agenda pendiente del Congreso figuran los candentes temas de la convocatoria a una asamblea constituyente y un referendo sobre autonomías provinciales.
Este último tema es la principal exigencia de la rica región de Santa Cruz, en el oriente del país.
Organizaciones sociales le reclaman, además, la estatización de hidrocarburos.
Mientras el resistido Congreso estudia la aprobación de una ley de reforma constitucional, el presidente Rodríguez no había aún estructurado su gabinete de ministros, cuatro días después de asumir el mando de la nación.
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