17 de mayo 2002 - 00:00

Congreso investigaría a Bush por los atentados

Washington (AFP, ANSA, DPA, Reuters) - En medio de una gran conmoción nacional, la Casa Blanca se puso a la defensiva frente a las críticas recibidas ante la admisión de que los servicios secretos estadounidenses habían advertido sobre los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono, mientras miembros opositores y oficialistas del Congreso pidieron una comisión investigadora. «La culpa de los atentados del 11 de setiembre pesa sobre los terroristas y no sobre el presidente» George W. Bush, debió aclarar su vocero Ari Fleischer.

La revelación salió a la luz el miércoles en un informe de la cadena televisiva CBS, ocho meses después de los atentados que causaron más de 3.000 muertos en Washington y Nueva York. Desde antes de ayer se sucedió un vendaval de cuestionamientos sobre el papel del FBI, la CIA (inteligencia) y el mismo gobierno de Bush, y a su vez por el silencio sostenido durante tanto tiempo después de los brutales ataques. Desde el mismo 11 de setiembre, cuando Bush logró abroquelar detrás de sí a buena parte de la prensa, la opinión pública y de la dirigencia política, que no se percibía semejante grado de disidencia interna. «Hay mal olor político», dijo Bush en una reunión con republicanos, e insinuó que algunos «quieren sacar rédito».

• Preocupación

Las advertencias incluyeron avisos de que estudiantes árabes estaban aprendiendo a pilotar aviones en una nota escrita en julio por un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en Phoenix,Arizona. La nota, no dada a conocer en su totalidad, haría incluso referencia a Osama bin Laden.

El líder de la oposición demócrata en el Senado, Tom Daschle, dijo sentirse «gravemente preocupado» luego de escuchar al portavoz Fleischer.

Fleischer explicó que «fueron tomadas todas las iniciativas apropiadas para responder a las advertencias recibidas».

«A comienzos de mayo de 2001, recibimos amenazas sobre posibles acciones contra Estados Unidos, en particular contra objetivos ubicados fuera de nuestro territorio» (probablemente París, Roma o Turquía), pero en agosto, cuando Bush se tomó un mes de vacaciones en su rancho de Texas, el alerta fue más específico.
Fleischer argumentó que «no podía sorprender a nadie» que Bin Laden amenazara a los Estados Unidos. En el mismo sentido, la consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, dijo que en el verano local de 2001 los funcionarios del contraterrorismo evaluaron a diario las amenazas advertidas, y que las aerolíneas fueron alertadas.

Rice dijo que los avisos a las aerolíneas fueron sobre el uso de «armas disfrazadas» como llaveros y teléfonos celulares.

En junio fueron denunciados posibles ataques de Al-Qaeda «cerca del 4 de julio, Día de la Independencia», explicó Fleischer.

A fines de julio y al inicio de agosto se hablaba de secuestros de aviones, pero Fleischer aclaró «que no del uso de los aviones como misiles».

Cerca de la fecha en que el funcionario del FBI emitió el informe clave, ocurrió el arresto de
Zacarías Moussaoui, el único procesado hasta ahora por lo sucedido en setiembre.

La oposición demócrata reaccionó por la falta de información hacia los jefes del Congreso y a las comisiones especializadas.

«¿Por qué esperaron ocho meses para que lo supiéramos?», se preguntó Thomas Daschle, titular de la bancada opositora en el Senado.
Junto a su par en la Cámara de Representantes, Dick Gephard, preparan la creación de una comisión para indagar sobre los alertas recibidos antes del 11 de setiembre. «¿Fallaron los servicios secretos?», preguntó Gephard. «¿Se reaccionó lo suficiente a las informaciones?».

El vocero Fleischer informó que los datos aportados por la CIA fueron volcados al secretario de Transportes y a las autoridades de aviación, y que correspondía a ellos adoptar las medidas pertinentes.

Mientras, el senador demócrata
John Edwards recordó que altos representantes de la Administración Bush rápidamente apuntaron a Bin Laden en los días siguientes al 11 de setiembre. «Tenían muchos indicios», señaló.

Desde las propias filas oficialistas surgieron críticas al FBI. El senador republicano
Richard Shelby, del Comité de Inteligencia, señaló por su parte que esas tres advertencias podrían haber sido suficientes para evitar los trágicos atentados. «¿Sabe el FBI lo que pasa en su propia casa?».

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