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22 de abril 2006 - 00:00

Conmemoraron a víctimas de la tragedia nuclear de Chernobyl

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Empleados y familiares de las víctimas colocan flores en el cementerio de Kiev
Personal de la planta ucraniana de energía nuclear de Chernobyl que trabajaba en el lugar cuando su cuarto reactor nuclear explotó hace 20 años, honró a sus colegas que murieron en las secuelas del desastre.

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Vestidos con sus mejores trajes y medallas, docenas de ingenieros y bomberos se reunieron en un cementerio de Kiev y recordaron detalles de las aterradoras imágenes de un incendio radiactivo fuera de control.

"Nosotros nos hemos llenado de valor y superado nuestro dolor para venir hoy a homenajear a las personas que se encuentran en estas tumbas", dijo Oleksander Zelentosoz, líder del grupo que reúne a todos aquellos que se encontraban trabajando en la planta de Chernobyl el 26 de abril de 1986.

"Lo que hicimos con nuestros colegas siempre será recordado. El accidente dividió nuestras vidas entre un antes y un después. Pero hemos encontrado fortaleza y vida apoyándonos entre nosotros".

Después de un servicio en memoria en una iglesia, miembros del sindicato "Ray 5/2", depositaron flores y velas en las tumbas de docenas de personas que perdieron sus vidas en el peor desastre nuclear del mundo.

Una serie de explosiones registradas a las 01:00 horas locales destruyeron el cuarto reactor de la estación y varios cientos de empleados y bomberos tuvieron a su cargo la tarea de apagar el fuego que ardió durante días y que envió una nube radioactiva a todo el mundo.

Las llamas se elevaron hasta el cielo, chispas cayeron en cascada por los cables que colgaban de las bombas destrozadas, agua sucia corrió en todas direcciones y las ruinas del reactor estaban al rojo vivo.

Lo peor de todo era la luz blanca azulada que se empinaba hasta el cielo, propagada por la radiación de iones proveniente del corazón del reactor expuesto.

El personal no vestía trajes protectores y casi no contaba con los equipos necesarios para combatir la radiación.

Sus familias se hallaban durmiendo a sólo tres kilómetros del lugar en Pripyat, un poblado construído especialmente para la planta.

Con el tiempo, el número de muertos se ha incrementado.

El sindicato tenía 250 miembros al momento de su fundación, ahora sólo quedan 174.

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