El luto y el dolor se extendieron ayer por todo Israel con las imágenes de congoja que se vivieron en los funerales de los dos soldados capturados por Hizbollah en junio de 2006, cuyos restos habían sido devueltos el miércoles por el grupo terrorista libanés. Las ceremonias por el efectivo Eldad Regev (izquierda) y por Ehud Goldwaser ( derecha) contaron con la presencia de altos mandos militares, el ministro de Defensa Ehud Barak, los rabinos jefes, y miles de personas que quisieron mostrar su apoyo a las familias.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario