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Tras la reunión anual de seguridad entre Corea del Sur y EEUU, que se celebró hoy en Seúl, Rumsfeld expresó su agradecimiento por la decisión surcoreana de enviar tropas a Irak y por prometer una contribución financiera de 260 millones de dólares hasta 2007 para la reconstrucción del país árabe.
"Respetamos cualquier decisión que tome este Gobierno" dijo en rueda de prensa en Seúl el jefe del Pentágono junto a su colega surcoreano, Cho Young Kil, para hacer hincapié en que cada país necesita tomar sus propias decisiones respecto al envío de tropas a Irak.
El pasado viernes, la Casa presidencial surcoreana limitó a 3.000 el número de soldados, pero no de unidades de combate, que podía enviar a Irak, frente a la petición de EEUU de una división compuesta por más de 5.000 efectivos de unidades de intervención.
El comunicado conjunto adoptado al final de la reunión señala que ambos ministros acordaron la necesidad de cooperar para construir un Irak estable y democrático con capacidad de prevenir los ataques terroristas.
Sin embargo, el comunicado conjunto y la falta de referencias en la rueda de prensa de ambos ha llevado a los medios surcoreanos a interpretar que tanto Corea del Sur como EEUU no lograron acortar sus diferencias en cuanto al número de efectivos y el carácter del contingente militar surcoreano destinado a Irak.
A este respecto, Lee Bong Cho, miembro del Consejo de Seguridad del país, señaló a los periodistas que las palabras de Rumsfeld se pueden interpretar como que EEUU ha aceptado la decisión surcoreana.
Pero matizó que las negociaciones sobre el envío de los efectivos surcoreanos acaban de comenzar entre ambos países, y que los aspectos concretos han de ser tratados en próximas reuniones.
Pese a todo y según los medios surcoreanos, existen discrepancias tanto en la fecha de despliegue de los efectivos, ya que EEUU quiere que sea en febrero, mientras que Corea del Sur es partidario de hacerlo a partir de abril.
Frente al deseo estadounidense de que los soldados surcoreanos puedan estar en primera línea de intervención, el Gobierno surcoreano pretende que sus tropas se dediquen a tareas humanitarias.
Sin embargo en la reunión de hoy ni Rumsfeld ni Cho Young dejaron claro esos importantes aspectos.
En una entrevista con la agencia surcoreana Yonhap, Rumsfeld aseguró que EEUU no tiene intenciones de sacar los soldados estadounidenses desplegados en sus bases de Corea del Sur para enviarlos a las operaciones militares en Irak, posibilidad que había sido barajada por los analistas locales.
Rumsfeld y Cho Young discutieron también sobre la reorganización de las fuerzas militares estadounidenses desplegadas en Corea del Sur,y al parecer los dos países tampoco llegaron a un acuerdo completo.
En cuanto a los detalles para llevar a cabo el traslado de la base de Yongsan, en el centro de Seúl y con más de 7.000 soldados norteamericanos, Corea y EEUU resaltaron la necesidad de retomar las discusiones antes de terminar el año.
Ambos ministros también reafirmaron el compromiso de recolocar en dos etapas los soldados desplazados en la frontera con Corea del Norte y ubicarlos al sur de Seúl, lo que fortalecerá la capacidad estadounidense para hacer frente a una posible invasión norteña.
Los dos países también expresaron sus recelos sobre Corea del Norte, que consideran representar una amenaza para el mundo, e instaron al régimen norcoreano a abandonar su programa nuclear de forma verificable e irreversible.
La visita de Rumsfeld ha multiplicado la polémica entre la población sobre el envío de tropas a Irak, y varias organizaciones civiles junto a 26 diputados de las tres mayores fuerzas políticas instaron hoy al Gobierno a revisar la decisión de enviar tropas al país ocupado.
Los diputados acusaron al Gobierno de haber discutido sobre la cuestión con las autoridades estadounidenses antes de consultar con el pueblo, una actitud que afirman pone en entredicho la soberanía y la democracia del país.
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