Correa estatizó grupo económico de 193 empresas (2 son canales de TV)
¿Acelera Ecuador el salto al vacío del socialismo? La pregunta se impuso cuando Rafael Correa ordenó ayer la toma de casi 200 empresas de un grupo económico al que se le atribuye una deuda de 661 millones de dólares con el fisco. Más allá del volumen de la confiscación, es llamativo que dos de esas compañías sean populares canales de TV. Un remedo de lo hecho por Hugo Chávez con RCTV justo cuando las encuestas complican al ecuatoriano para el crucial referendo constitucional de setiembre.
-
Los hutíes anunciaron una ofensiva coordinada con Irán y Hezbolá contra blancos estratégicos de Israel
-
El llamado del Papa León XIV en Semana Santa contra la guerra: "No dejemos que nos paralicen"
La policía ecuatoriana tomó ayer dos populares
canales de televisión abierta de Guayaquil,
pese a la resistencia de sus trabajadores
y un amplio repudio social.
«Mientras más rápido podamos subastar, licitar esos bienes y resarcir a los depositantes, enhorabuena, tanto mejor», dijo Correa, dando por descontado que los bienes aún forman parte del grupo económico.
Las empresas incautadas, que pasarán a un fideicomiso, tienen derecho a iniciar un proceso de impugnación para aclarar su vinculación con el grupo económico, según Salgado, quien señaló que la medida afectará también a las empresas que pasaron a manos de terceros. Los principales accionistas del grupo Isaías se radicaron en EE.UU. tras la quiebra bancaria. La Justicia ecuatoriana ha pedido su extradición y los acusó de peculado.
Decenas de policías permanecían desde horas de la madrugada en el interior de los canales intervenidos, que transmitían programas grabados, en medio de protestas de los empleados y esporádicos conatos de apoyo al gobierno por parte de simpatizantes oficialistas. Correa designó a dos administradores al frente de las estaciones de televisión, que aplicarán una nueva línea editorial.
El presidente de Gamavisión, Alvaro Dassum, dijo a periodistas que su estación no es propiedad del grupo Isaías. «El gobierno quiere callar a medios de comunicación que se dedicaron a decir la verdad», afirmó Dassum en referencia a críticas lanzadas por Correa contra medios que cuestionaron su estilo autoritario para implementar su plan socialista. Los dos canales intervenidos no tenían un fuerte discurso opositor, aunque realizaban críticas al gobierno.
«Estamos viviendo circunstancias similares a las que vivieron medios de comunicación en otros países», expresó a su turno Fernando Aguayo, periodista de Cable Noticias, una de las filiales de TC, en referencia al caso RCTV en Venezuela, sacado del aire por Hugo Chávez en mayo del año pasado con base en un argumento jurídico.
En conversación telefónica con Ambito Financiero, el periodista Martín Pallares, del diario «El Comercio», aseguró que la medida posee «alto contenido político», ya que los canales tomados tenían fuerte influencia en Guayaquil, la capital económica de Ecuador, donde estaba creciendo la intención de voto por el No para el referendo previsto para setiembre.
Pero el presidente ecuatoriano negó cualquier maniobra política contra los medios. « Están tratando de desprestigiar al gobierno, diciendo que la incautación de los bienes del grupo Isaías se hace en este momento porque el gobierno está declinando en las encuestas y el Sí está perdiendo, y que es una jugada política», denunció.
La medida fue ejecutada después de que la Constituyente, dominada por el oficialismo, incluyera en la nueva carta magna un artículo que prohíbe a los banqueros tener medios de comunicación. Según analistas, la incautación podría fortalecer la popularidad de Correa en algunos sectores sociales de cara a la consulta popular en setiembre. «Es una motivación para tratar de captar el descontento de la población con los bancos y propiciar la votación del Sí en el referendo ante la caída del respaldo en las encuestas», dijo el analista político Vladimiro Alvarez.
La crisis bancaria, que llevó al país a dolarizar su economía en 2000, golpeó la confianza de la población en el sistema financiero y desprestigió a los grupos empresariales propietarios de las entidades fallidas.




Dejá tu comentario