Pese a su promesa de mantenerse en el cargo, Keir Starmer camina hacia el final de su mandato debido a la creciente rebelión en el Partido Laborista. El jefe de Gobierno se debate entre la dimisión o un duelo directo con su rival, Andy Burnham. Las expectativas de un anuncio inminente apuntan a este lunes, el mismo día en que Burnham jurará como diputado tras ganar los comicios parciales de la semana pasada.
Mientras se refugia el fin de semana con su familia en Chequers, la residencia oficial de campo, la presión no da tregua sobre Starmer. Desde el entorno oficialista, el secretario de Negocios, Peter Kyle, intentó calmar las aguas este domingo al asegurar que el mandatario está “tomándose tiempo para reflexionar sobre las realidades políticas, los desafíos y las oportunidades” de su situación actual. En declaraciones a la BBC, Kyle desestimó los rumores de salida calificándolos de “especulación”, aunque dejó un mensaje sugestivo: “Sé que es un primer ministro que siempre pone a su país en primer lugar”.
La crisis de Keir Starmer y el avance de Andy Burnham en el Partido Laborista
La pérdida de confianza en el primer ministro no es nueva, sino el resultado de meses de desgaste. En las filas laboristas crece la desesperación por frenar la caída en picada de la popularidad del Gobierno, que no dejó de perder terreno desde la histórica mayoría que Starmer consiguió para el centroizquierda en julio de 2024. A la falta de resultados en sus principales promesas, reactivar la economía, rescatar los deteriorados servicios públicos y contener la crisis del costo de vida, se suman constantes errores políticos. El más grave de ellos fue el polémico nombramiento como embajador en EEUU de Peter Mandelson, una figura salpicada por los escándalos y vinculada a Jeffrey Epstein.
El Partido Laborista se encuentra atrapado en una pinza electoral: por la izquierda pierde terreno ante el avance del Partido Verde, mientras que por la derecha sufre la amenaza de Reform UK, la fuerza antiinmigración de Nigel Farage que ya lidera las encuestas nacionales.
En este complejo escenario emerge Andy Burnham, el popular exalcalde de Gran Manchester, quien el pasado jueves arrasó en la elección parcial de Makerfield con casi el 55% de los votos, sacándole una ventaja de más de 9.000 sufragios al candidato de Farage. Ahora, con su flamante escaño parlamentario, Burnham queda posicionado de forma directa para disputarle el liderazgo a Starmer, algo que su propio discurso de victoria, con claras ambiciones de gobernar el partido y el país, dejó más que evidente.