Crisis económica es la tortura del republicano
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Felicia Kugblenu es una de las recién llegadas a una de las propiedades del vecindario que cambiaron de dueño en medio de las turbulencias hipotecarias. La madre divorciada de cinco hijos, que trabaja como recepcionista en un hospital cercano, lamenta lo difícil que se ha puesto la vida. «No hay dinero, la gente tiene que emplearse en varios sitios para poder llegar a fin de mes», dijo Kugblenu. Sus esperanzas, según explica, están puestas en Obama. « Confiemos en que gane y haga lo que dice que va a hacer, que se preocupe por la clase media y los trabajadores», afirmó.
La inmigrante, originaria de Ghana y llegada a Estados Unidos hace ya varias décadas, describe a su país de adopción como «la tierra de las oportunidades», aunque reconoce que hay cosas que mejorar. «Espero que algún día uno pueda recibir atención médica incluso si no tiene seguro», indicó. Una de sus hijas carece de cobertura sanitaria, situación en la que se encuentran alrededor de 47 millones de residentes del país.
Unas casas más arriba, en el número 5535 de Hollins Lane, Tsehay Mekonen cuenta una historia similar. La inmigrante de origen etíope, que trabaja como cajera en una cadena de supermercados, llegó a EE.UU. poco antes de que Bill Clinton (1993-2001) desembarcara en la Casa Blanca y presidiera varios años de auge económico. «Era perfecto», dijo de ese período Mekonen, otra partidaria de Obama, a quien han recortado las horas en el supermercado y quien dice simplemente que ahora las cosas están «mal».
En una esquina del vecindario vive Kevin Daughter, empleado de un servicio de atención al cliente y uno de los pocos de más de una docena de vecinos entrevistados que se inclina por McCain. «Todavía no me he decidido del todo, pero me inclino por McCain», explicó Daughter, a quien no convence la escasa experiencia de Obama, el joven senador de Illinois de 47 años, ni sus planes de gobierno, a los que se refiere como «poco concretos».
Virginia es uno de los estados clave de cara a las elecciones presidenciales del próximo 4 de noviembre. El estado, que se divide entre los sectores más progresistas de los barrios del norte aledaños a Washington y los conservadores del sur, es republicano desde las presidenciales de 1968. Pero el reinado de los republicanos está en peligro, según las encuestas, que otorgan a Obama una ventaja cada vez más holgada.




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