Crisis en Italia: tras la aprobación del plan de ajuste, renunció Berlusconi
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Berlusconi al momento de arribar al Palacio del Quirinale para presentar su renuncia ante el presidente, Giorgio Napolitano.
La renuncia del polémico jefe de gobierno que influyó en los destinos de Italia durante 17 años, fue anunciada el martes, tras recibir el voto crítico del Parlamento. El senado dio el viernes su aprobación al paquete de ajustes y el sábado la Cámara de Diputados hizo lo propio.
Un total de 380 de los 630 diputados dieron luz verde a las medidas de ajuste y 26 votaron en contra, mientras que se registraron dos abstenciones. La mayor agrupación política opositora, el Partido Democrático (PD), estuvo presente en el recinto pero no votó.
La denominada "Ley de estabilidad" le permitirá al país reducir su déficit fiscal, y renegociar su deuda, a cambio de fuertes recortes que afectan al común de la población, privatizaciones, flexibilización laboral de los empleados públicos, y mayores beneficios para los emprendimientos privados. Además, prevé un aumento de la edad jubilatoria a 67 años en 2026 y a 70 para 2050.
• Un ajuste exigido por Europa
La aprobación del plan de ajuste era la condición impuesta por el ahora expremier para entregar su renuncia. La iniciativa era la condición que pusieron Alemania y Francia, los principales socios de la UE, para que Italia genere excedentes y así refinanciarle su deuda de 1,9 billones de euros, algo así como el 120% del PIB, para que no caiga en cesación de pagos (default).
Para esto, el Gobierno italiano venderá buena parte de su patrimonio inmobiliario, casi todo en manos del Ejército, así como terrenos agrícolas. Berlusconi precisó en octubre que el monto de esas cesiones deberá alcanzar los 15.000 millones de euros en tres años. Los inversionistas podrán adquirir tales bienes con títulos de la deuda.
En cuanto a las privatizaciones, las autoridades regionales y municipales podrán iniciar la venta o alquiler en forma de concesión de empresas públicas, entre ellas las de energía, transporte, acueductos y residuos.
A su vez, el Gobierno Italiano impulsará una serie de reducciones fiscales y compensaciones a las empresas para alentarlas a participar en la construcción de nuevas autopistas e infraestructuras con el fin de estimular el crecimiento de la economía.
En el plano laboral, se reducirán los aportes patronales y de inversión social para facilitar la contratación de jóvenes y de mujeres, los sectores más afectados por la crisis, y se favorecerá el empleo de los recién graduados, junto con el establecimiento de jornadas laborales de horario reducido y el trabajo a distancia con medios telemáticos.
Dentro del Estado, se impulsará una mayor flexibilidad para los empleados públicos que trabajen en oficinas con exceso de personal. Quienes estén "excedentes" recibirán una indemnización por dos años del 80% del salario por aceptar el traslado.
Además, la edad para la jubilación se retrasa hasta los 67 años en el 2026 desde los 65 años actuales, y pasa a los 70 años para el 2050, lo cual generará mayor cantidad de gente en el mercado de empleo, y por ende, menores salarios.
También se buscará reducir los costos de los trámites burocráticos y extender a toda la península las zonas denominadas "burocracia cero", para que las empresas se dirijan a una sola oficina para todos los trámites. También se simplificará el papeleo dentro de la justica civil.




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