La Habana (EFE, DPA, Reuters) - El presidente cubano, Fidel Castro, arremetió ayer con dureza contra los países latinoamericanos que votaron contra su país en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, entre ellos la Argentina, a los que volvió a calificar de «lacayos y lamebotas» de los EE.UU.
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En la principal manifestación del 1° de mayo en Cuba, Castro afirmó que «el despojo de los derechos de la representación cubana en Monterrey, el golpe fascista en Venezuela y la infamia de Ginebra pusieron a prueba y también en evidencia la sucia e hipócrita política de los lacayos del Imperio». «¿Qué clase de basura son muchos de los que aparentan ser gobernantes soberanos?», se preguntó Castro.
Según el gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) y las organizaciones sociales que lo apoyan, más de 1 millón de personas acudió a la Plaza de la Revolución de La Habana y otros 5 millones de ciudadanos participaron en concentraciones en todo el país.
En un discurso leído en 45 minutos, Castro negó que su gobierno viole los derechos humanos y dijo que el ejemplo de Cuba «debería constituir una vergüenza para los conjurados con los EE.UU. en Ginebra si conservaran siquiera la libertad de avergonzarse».
Uruguay rompió sus relaciones diplomáticas con Cuba la semana pasada después de que Castro llamara «lacayo» y «abyecto Judas» al presidente de ese país, Jorge Batlle. Por otra parte, las centenarias relaciones de Cuba con México atraviesan por una profunda crisis después de que el líder cubano revelara la grabación de una conversación en la que su colega Vicente Fox le pide que limite su participación en la reciente Cumbre de Monterrey.
Uruguay, México, la Argentina, Costa Rica, Chile, Guatemala y Perú votaron a favor de una resolución presentada por el primer país en Ginebra que cuestiona la situación de los derechos humanos en Cuba.