Críticas al nuevo rol de espionaje del FBI

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Washington (ANSA, AFP, Reuters) - En el marco de la reestructuración más importante de su historia, el FBI recibió ayer mayores y controvertidos poderes para vigilar a grupos religiosos y políticos, e incluso interceptar mensajes de e-mail sin pedir autorización, mientras el presidente George W. Bush reafirmó que el organismo «necesitaba cambiar» para combatir al terrorismo, tras las serias deficiencias evidenciadas en la prevención de los atentados del 11 de setiembre.

Las nuevas reglas dispuestas por el Departamento de Justicia abolieron una serie de restricciones, en vigor desde los años '70, que prohibían a los agentes federales vigilar a los ciudadanos norteamericanos sin autorización del cuartel general de Washington.

Los agentes podrán infiltrarse en lugares hasta ahora prohibidos como organizaciones religiosas y políticas, iglesias, mezquitas y librerías, y «en todo lugar público», además de vigilar sitios de Internet.

•Sin adaptación

Para justificar el incremento de agentes federales, las nuevas funciones y los mayores recursos económicos y tecnológicos con que contarán, el presidente Bush aseguró que «el FBI era una organización llena de buenas personas que amaban a Estados Unidos, pero no se adaptó a los tiempos».

La iniciativa provocó inmediatas protestas de los grupos de defensa de las libertades civiles.

Las restricciones habían sido puestas en práctica hace tres décadas, después del descubrimiento de que el FBI realizaba una amplia vigilancia de pacifistas y representantes de los derechos civiles, como
Martin Luther King, sin que hubiesen cometido ningún delito.

«Estas normas se transformaron en obstáculos burocráticos que impedían a nuestros agentes ser eficientes», explicó el director del FBI,
Robert Mueller, al presentar las modificaciones. «Las restricciones daban ventajas a los terroristas» ya que no permitían la prevención, acotó el secretario de Justicia, John Ashcroft.

•Capacitación

Las normas sobre el manejo de investigaciones criminales entraron en vigor ayer mismo y serán incorporadas a los talleres de capacitación de los agentes, indicó Ashcroft.

La ineficiencia del FBI no previó, a pesar de las informaciones obtenidas, la masacre del 11 de setiembre, lo que le provocó una avalancha de críticas.

«Los agentes del FBI no asistían a eventos públicos, no porque se los prohibiera la Constitución ni alguna ley federal aprobada por el Congreso, sino por la falta de autoridad clara bajo guías administrativas emitidas hace décadas», explicó el secretario de Justicia.

Ante la reacción inmediata de organizaciones de derechos civiles, el funcionario advirtió que «no se permitirá su abuso para otros propósitos» que no sean para combatir o prevenir el terrorismo.

Grupos como la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. (ACLU) y el Consejo de Relaciones Musulmanes-Estadounidenses indicaron que las directrices servirán de pretexto para cometer abusos contra grupos minoritarios, como sucedió en el pasado.

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