El gobierno de Marruecos decidió ayer llamar a consultas a su embajador en España, Omar Azzimán, como protesta por el anuncio de la histórica visita de los reyes de España a los enclaves de Ceuta y Melilla, en el norte de Africa.
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"Se trata de una decisión soberana del gobierno de Marruecos, que no es extraordinaria, y que esperamos que tampoco afecte las buenas relaciones bilaterales", dijo una fuente diplomática española.
"El ministro de Exteriores español, Miguel Angel Moratino, ya habló con su par marroquí, Taib Farsi Fihri, y ambos confían en que con este gesto se solucione en problema", agregó la fuente.
Los reyes de España realizarán el lunes y martes próximos su primera visita oficial a las ciudades autónomas españolas Ceuta y Melilla, enclaves del norte de Africa bajo dominio de España que el reino alauí reclama como parte integrante de su territorio.
En tanto, la agencia marroquí MAP publicó que "a raíz del anuncio oficial hoy de la visita lamentable de SM el Rey Juan Carlos I, los días 5 y 6 de noviembre, a las dos ciudades ocupadas de Sebta y Melilia, se ha decidido, por altas instrucciones de SM el Rey Mohammed VI, llamar a consultas a Omar Azzimán, embajador de SM el Rey en España, para un período indeterminado".
"Es de recordar que el gobierno marroquí había expresado, ayer, su fuerte rechazo y su clara condena a esta lamentable iniciativa, sean cuales sean sus motivos y sus objetivos", añade el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de Marruecos.
Poco antes, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró que el viaje de los reyes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se enmarcaba en la absoluta "normalidad institucional".
"Las relaciones con el Reino de Marruecos son extraordinarias", y "están basadas en el afecto sincero y respeto mutuo", añadió Fernández de la Vega en conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó Ceuta y Melilla el 31 de enero de 2006, siendo el primer viaje oficial del jefe del Ejecutivo desde el gobierno de Adolfo Suárez.
Entonces, Marruecos consideró que la visita era "inoportuna", pero la protesta no llegó tan lejos como ahora.
Ante la inminencia de la nueva visita, el portavoz del gobierno marroquí, Jalid Naciri, afirmó que existen "líneas rojas relativas a la integridad territorial de Marruecos que no deben ser traspasadas" y que "nuestros amigos españoles deben comprenderlo".
Previamente, el primer ministro marroquí, Abbas El Farsi, expresó su "sorpresa" y "rechazo" ante la visita de los reyes, y consideró que el viaje "influirá sobre las relaciones privilegiadas" bilaterales, por lo que confió en que "se renuncie" a ello.
El Farsi indicó en un comunicado que Ceuta y Melilla son "parte integrante del territorio de Marruecos" y "su retorno a la madre patria se hará a través de las negociaciones directas con España, como fue el caso para Tarfava, Sidi Ifni y el Sahara marroquí", en referencia al Sahara Occidental, aún en conflicto.
La visita de los reyes de España a Ceuta y Melilla, organizada por la diplomacia de Zapatero, es histórica, y constituye un gesto patriótico, que el presidente del gobierno anota a su favor, en medio de la disputa con la oposición por los símbolos del Estado.
Sin embargo, no está claro qué repercusiones tendrá esta visita, que irrumpe en las relaciones bilaterales de España con Marruecos, un Estado clave en la estabilidad de la región del Magreb.
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