El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Tanques, apoyados por helicópteros de asalto, tropas de infantería y carros blindados entraron antes del alba en el campo de refugiados de Jan Yunes, donde un centenar de palestinos resultaron heridos, ocho de ellos al ser alcanzados por disparos dirigidos contra un hospital. Al cabo de unas horas, volvieron a su base en una colonia judía aledaña.
La incursión provocó el rechazo de la Unión Europea, Francia, Rusia y Egipto. La Casa Blanca, mediante una declaración del portavoz del Departamento de Estado, se manifestó «profundamente molesta por las acciones israelíes». El movimiento islámico palestino Hamas hizo un llamamiento a todas las organizaciones armadas a atacar a Israel en represalias por la «masacre» de Jan Yunes, donde unas 15.000 personas asistieron a los funerales de las 14 víctimas, ocho de las cuales murieron por un cohete lanzado desde un helicóptero. «Sharon (el primer ministro israelí Ariel Sharon) prepara las mortajas para tus soldados y colonos. La venganza de Hamas será más dura que nunca», afirmó un activista de grupo radicalizado durante las exequias. Todos los muertos durante la incursión eran hombres, excepto una mujer, que falleció por las heridas causadas por una bala disparada a través de una puerta.
Con sus defunciones, el número de muertos desde el estallido de la intifada a finales de 2000 se eleva a 2.565 personas, entre ellas 1.900 palestinos y 615 israelíes.
Dejá tu comentario