Curioso museo en plena ruta uruguaya
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Surtidores de combustible, un avión, autos antiguos, ropa y cualquier objeto que venga a la imaginación pueden hallarse en los cambalaches de la Ruta Interbalnearia.
Pocos kilómetros más adelante, aparecen como fantasmas del pasado objetos de tiempos pretéritos, incluso "un carro araña que estuvo en la guerra del Paraguay", dice Gabriel Rissotto, en alusión a la Guerra de la Triple Alianza.
"Lo fui a buscar a una estancia vieja en Artigas (600 km al norte de Montevideo), que a su vez había sido traído de Brasil, de un lugar cerca de Foz de Iguazú", relata Gabriel, que junto a su esposa, Mary, lleva adelante el "negocio familiar", que incluye el alquiler de sus tesoros a productoras de publicidad.
En "Lo de Rissotto" se pueden hallar objetos de todo tipo cuya pátina de tiempo deja traslucir sus mudas historias.
Abundan además los autos viejos, desde un Ford A hasta un Citroën 11, e incluso un Chevrolet del '28 restaurado, que usaba la Texaco como surtidor de combustible con una bomba manual. "Estamos negociando con unos árabes que lo quieren comprar", dijo Gabriel.
Al cambalache de los Rissotto, un auténtico museo, llegan muchos extranjeros. "Un suizo nos compró 30 carretas", dijo Mary, aunque predominan los brasileños, que incluyen la visita en su periplo turístico luego de que saliera un artículo en la revista "Classic Show" de Brasil.
"Más que la rentabilidad, lo más sobresaliente son las amistades que cultivas", afirmó Mary.
"Al millón de dólares no llegamos, pero al millón de amigos sí", acotó Gabriel.
En San Luis, 62 km al este de la capital, hay gran cantidad de coches viejos y destartalados en exhibición.
Destacan un Plymouth del '55, un Pontiac del '47 y otro de '55, un Graham del '34, un camión Ford A del '31, dos coupé Ford del '37, un Chevrolet Bel Air, un De Soto.
"Es como tener la novia, porque el novio aparece solo", dice Manuel Abete, dueño del negocio.
Es que "los extranjeros se vuelven locos con estas cosas. Vienen alemanes, holandeses, franceses, ingleses, mexicanos, argentinos, brasileños y de otros lugares", afirma Abete, quien también alquiló algunas de sus reliquias para la producción de la película uruguaya "Chevrolet".





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